CDMX
Copa del Mundo 2026
La noche de este 24 de junio, los aficionados al futbol se congregaron en diversos puntos de la Ciudad de México formando un mosaico verde, blanco y rojo, para celebrar la victoria de México vs Chequia. Más de 800 mil almas, desafiando el aguacero y el frío, convergieron en los 48 puntos de proyección pública dispuestos por el Gobierno local para presenciar el último partido del Tricolor en la Fase de Grupos.
Desde las primeras horas de la tarde, el flujo de aficionados —conformado por capitalinos, turistas foráneos y habitantes de la periferia metropolitana— saturó los accesos a las pantallas gigantes instaladas en arterias neurálgicas. Paseo de la Reforma se convirtió en una cinta vial cubierta por un oleaje de camisetas tricolores. Paralelamente, la calle 20 de Noviembre y el Eje Central funcionaron como venas secundarias donde la gente se replegó para seguir la transmisión. No obstante, el epicentro del ritual fue la Plaza de la Constitución, donde el Zócalo capitalino alberga el FIFA FanFest oficial.
La lluvia, en lugar de dispersar a la fiesta futbolera, actuó como un catalizador de la épica. Familias enteras, ataviadas con ponchos de plástico, coreaban cánticos que mezclaban el “Cielito Lindo” con todo tipo de porras, mientras grupos de jóvenes improvisaban “cascaritas” en la calle, y matracas y trompetas tejían una banda sonora caótica pero sincronizada. El ambiente reflejó la idiosincrasia de una nación que encuentra en el balompié un refugio de unidad.
El despliegue logístico del Gobierno de la CDMX, bajo la coordinación de la Secretaría de Gobierno, fue un operativo de manual de gestión de riesgos. De acuerdo con las autoridades capitalinas, se distribuyeron 899 servidores públicos en tres anillos de contención: el perímetro del Estadio Banorte, el corredor Reforma-Juárez-Revolución y el Zócalo.
La subsecretaría de Concertación Política, Prevención y Buen Gobierno mantuvo un diálogo fluido con colectivos de madres buscadoras que realizaban actos paralelos, garantizando que el ejercicio del evento no sofocara el derecho a la memoria y la protesta, bajo un desarrollo ordenado.
En seguridad y orden público, los números son reveladores. La Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) desplegó siete mil 500 elementos en el Estadio Banorte, reforzados por 720 efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta. Este dispositivo, que incluyó el protocolo de “Última Milla” para regular el acceso peatonal y vehicular, contrastó con los tres mil 275 uniformados destinados al Fan Fest del Zócalo, donde se instalaron filtros de revisión visual aleatoria.

En el corredor de Reforma, cuatro mil 200 agentes velaron por la integridad de los asistentes. De acuerdo con la SSC, la velada tuvo un “saldo blanco” en términos de incidentes mayores. Aunque se registraron 65 puntos de inspección a establecimientos, con el aseguramiento de cientos de bebidas alcohólicas comercializadas sin permiso, una medida preventiva para evitar incidentes de intoxicación masiva, común en este tipo de concentraciones.
El momento culminante llegó con el silbatazo final. El estruendo de la celebración no fue únicamente acústico; fue sísmico. Las calles de la urbe, desde los límites de Coyoacán hasta las delegaciones del norte, vibraron con el eco de una victoria que trasciende lo deportivo. Este fenómeno reafirma que, para la CDMX, este Mundial no es un evento aislado en la televisión, sino una ocupación emocional de cada rincón del asfalto.
También te recomendamos leer: Policía Auxiliar y Bancaria podrá aplicar multas en 13 alcaldías de la CDMX
El siguiente compromiso del tricolor será en dieciseisavos de final, con un contrincante aún por confirmar, pero una fecha pactada para el 30 de junio, en el Estadio Banorte de la CDMX.