Copa del Mundo 2026
Corea del Sur
La corta y tormentosa segunda etapa de Hong Myung-bo al frente de la selección de futbol de Corea del Sur llegó a su fin luego de que el equipo no avanzó a los dieciseisavos de la Copa Mundial de la FIFA 2026. La renuncia del entrenador, de 57 años, llegó en medio de un profundo malestar nacional que alcanzó los niveles más altos del poder político, con el presidente del país pidiendo una investigación oficial sobre lo que calificó como un “fallos de organización y en los nombramientos”.
El anuncio se produjo en una conferencia de prensa en Zapopan, Jalisco, donde el equipo tenía su base. Con la mirada baja y la voz cargada de pesar, Hong asumió toda la responsabilidad. “No pude ofrecer los resultados que el público esperaba”, declaró. “La responsabilidad recae enteramente en mí”. Añadió que, aunque deja el cargo, no abandona el fútbol coreano y que animará al equipo con todo su corazón para que vuelva a ser querido por la afición.

Corea del Sur, que ocupa el puesto 32 en el ranking de la FIFA, comenzó su aventura en el Mundial 2026 con una prometedora victoria por 2-1 sobre la República Checa. No obstante, el impulso inicial se desvaneció rápidamente tras caer 1-0 contra la Selección de México. Y, se complicó aún más luego de perder 1-0 ante Sudáfrica, dejando al equipo en la tercera posición del Grupo A, con tres puntos.

Con la ampliación del torneo a 48 selecciones, la esperanza de los surcoreanos residía en clasificarse como uno de los ocho mejores terceros lugares. Durante un breve período, ocuparon la octava y última plaza. Pero su destino quedó sellado el sábado cuando la República Democrática del Congo derrotó a Uzbekistán por 3-1, superándolos en puntos y dejándolos fuera de la contienda. Para una nación que llegó a los octavos de final en dos ocasiones anteriores (2010 y 2022) y a semifinales en 2002, la eliminación prematura se percibió como un fracaso estrepitoso.
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La dimisión de Hong Myung-bo no se puede entenderse sin el contexto de su nombramiento en 2024, que recibió una oleada de críticas y acusaciones de nepotismo. En su primera etapa como entrenador, en el Mundial de Brasil 2014, el equipo tampoco superó la fase de grupos y no logró ninguna victoria (sólo dos derrotas y un empate). A pesar de este antecedente y de que la Asociación de Fútbol de Corea (KFA) preseleccionó a varios técnicos extranjeros, se optó por Hong, una figura legendaria como jugador; pero cuestionada como estratega.
Los críticos señalaron que la KFA, dirigida por sus “viejas guardias”, eligió a un “amigo” en lugar del mejor candidato, un argumento que resonó con fuerza este fin de semana. El presidente surcoreano, Lee Jae-myung, se hizo eco de este sentimiento en una publicación en X. “Si se prioriza el favoritismo sobre la capacidad y se selecciona a personas incompetentes como comandantes, el resultado es predecible como el fuego”, escribió Lee, quien ordenó al Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo investigar las razones del fracaso y proponer reformas para evitar que se repita.
El enfado de la afición resultó tal que las autoridades surcoreanas estuvieron en alerta ante posibles amenazas contra la seguridad del entrenador a su regreso al país, después de que se reportara una amenaza de muerte en línea. La experiencia de Hong en este Mundial, aunque breve, estuvo marcada por la presión constante, con abucheos en los partidos de clasificación y críticas a su preparación táctica. Su legado como capitán del equipo que alcanzó las semifinales en 2002, queda ahora empañado por dos campañas mundiales fallidas como entrenador. Su dimisión, aunque esperada, abre un periodo de profunda incertidumbre para el fútbol surcoreano, que buscará recomponerse tras un Mundial para olvidar.