España
Jennifer Hermoso
Luis Rubiales
El otrora futbolista y expresidente de la Real Federación Española de Futbol, Luis Manuel Rubiales Béjar, fue declarado culpable por el delito de agresión sexual tras besar, sin consentimiento, a la jugadora a Jennifer Hermoso Fuentes, de 34 años, durante la celebración del título mundial de la selección femenina en 2023, cuando España venció a Inglaterra con una anotación de Olga Carmona.
El tribunal impuso a Rubiales una multa de 10 mil 800 euros (aproximadamente 11,270 dólares) por el delito de agresión sexual. Y le prohibió acercarse a menos de 200 metros de Jennifer Hermoso durante un año. Además, ella deberá recibir una indemnización de alrededor de tres mil euros por el daño moral causado.
Cabe destacar que Rubiales quedó absuelto por el delito de “coacciones”, por el que también se le había procesado. Lo anterior por las presuntas presiones que ejerció sobre la futbolista Jennifer Hermoso para que ella saliera al ojo público para defender al directivo.
En aquel entonces, incluso la federación española publicó un comunicado en donde, supuestamente, Jennifer Hermoso habla de la buena relación que tiene con Rubiales y que el asunto del beso fue “un gesto espontáneo” al calor del momento por ganar el campeonato.
“Fue un gesto mutuo totalmente espontáneo por la alegría inmensa que da ganar un Mundial. El presi [Luis Rubiales] y yo [Jennifer Hermoso] tenemos una gran relación. Su comportamiento con todas nosotras es de diez y fue un gesto natural de cariño y agradecimiento”. Se lee en el comunicado publicado por la federación con presuntas declaraciones atribuidas a Jennifer Hermoso.
El juez José Manuel Fernández-Prieto argumentó que un “beso forzado” no es una forma apropiada de saludo, especialmente en un contexto público como la premiación de un Mundial. El episodio generó un debate nacional sobre el machismo en el fútbol de España y se convirtió en un punto clave del movimiento #MeToo en aquella nación.
Jennifer Hermoso siempre sostuvo que el beso “no estuvo consensuado”. Y resaltó, en toda ocasión, que dicho acto “la tomó por sorpresa”, por lo que no pudo reaccionar de manera inmediata. “Me besó mi jefe. Esto no debería ocurrir”, expresó en su testimonio.
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Por su parte, Luis Rubiales no dejó de defender su presunta inocencia. Y aseveró que su gesto (besar en la boca a la futbolista Jennifer Hermoso) “resultó espontáneo y motivado por la euforia del momento”. Asimismo, destacó que, anteriormente, había besado a otras jugadoras en situaciones similares y reiteró que, jamás ejerció algún tipo de presión para que Hermoso Flores saliera al público para minimizar el incidente.
Este fallo cierra un capítulo que marcó la lucha por la equidad de género en el deporte y provocó un cambio de paradigma en el fútbol español.