Copa del Mundo 2026
Selección Mexicana de Futbol
El Zócalo capitalino, corazón histórico de la nación, se transformó este fin de semana en un mar humano ondeando los colores verde, blanco y rojo. Decenas de miles de personas, desafiando la lluvia persistente que cayó durante gran parte del encuentro, permanecieron firmes frente a las pantallas gigantes instaladas en el FanFest más grande del país para presenciar el triunfo de la Selección Nacional de México sobre su similar de Ecuador, resultado que aseguró el pase del Tricolor a los octavos de final de la Copa del Mundo 2026.
La celebración no se limitó al primer cuadro de la ciudad. En un esfuerzo por descentralizar el evento y acercarlo a cada rincón de la capital, el Gobierno local dispuso 18 sedes de festivales futboleros distribuidas en las 16 alcaldías. Desde el Monumento a la Revolución hasta el Ángel de la Independencia, pasando por la Torre del Caballito y las calles del Centro Histórico como Madero y Pino Suárez, la euforia fue generalizada. De acuerdo con cifras oficiales, la afluencia total estimada en todos los puntos de reunión superó el millón de personas, aunque la celebración continuó extendiéndose durante horas después del silbatazo final.

La presencia institucional fue notable. La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, y la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada Molina, siguieron el encuentro desde el Parque Tezozómoc, en la alcaldía Azcapotzalco, acompañadas de vecinos de la demarcación. Al término del partido, la mandataria capitalina envió un mensaje de felicitación a la escuadra nacional que enfatizó el carácter histórico del momento.
“La mejor selección, el mejor Mundial, la mejor sede para vivir este mundial es la Ciudad de México. Nuestro equipo, nuestra selección mexicana ha logrado estar invicta, ni un sólo gol nos han metido en este Mundial y nuevamente volvimos a hacer historia, nuevamente ganó México, ganó la Ciudad de México, ganó la población y la afición”. Afirmó Brugada Molina, subrayando que la victoria era también un triunfo para la ciudadanía y la afición.
Por su parte, la presidenta, Claudia Sheinbaum, publicó un mensaje en redes sociales donde destacó la actuación del seleccionado nacional. “Jugaron con el corazón, con el alma y con orgullo. Hoy nuestra selección nos regaló una alegría inolvidable y demostró que nunca debemos dejar de creer en México. Gracias por defender nuestros colores con pasión y por hacer que todo un país celebre unido. ¡Que siga sonando fuerte el grito de gol! ¡Viva México!”, resaltó la mandataria mexicana.
Ante la magnitud de la concentración de aficionados, las autoridades capitalinas desplegaron un operativo de seguridad que buscó equilibrar la celebración con la prevención de riesgos. En el interior y exterior del Estadio Ciudad de México, siete mil 500 uniformados de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) estuvieron desplegados, incluyendo elementos de la Policía Turística, Metropolitana, Montada y del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM). Estos últimos con apoyo de sillas de ruedas para personas con movilidad limitada.

El Zócalo y sus alrededores contaron con un cinturón de seguridad de tres mil 300 policías. Mientras que en Paseo de la Reforma se desplegaron cuatro mil 200 elementos adicionales. En los 18 festivales futboleros, 291 oficiales se encargaron de las labores de vigilancia.
Como medida para evitar aglomeraciones peligrosas, se reforzó el número de pantallas a lo largo de Reforma, permitiendo una distribución más amplia de los asistentes. Aunque la afluencia superó el millón de personas, la celebración transcurrió sin incidentes mayores que requirieran la intervención de las autoridades en materia de seguridad pública.
El acompañamiento se extendió también a manifestaciones políticas: sobre Calzada de Tlalpan y las avenidas aledañas al Zócalo, personal de las Secretarías de Gobierno y de Seguridad Ciudadana mantuvieron diálogo con grupos manifestantes, priorizando la garantía del derecho a la libre expresión y manifestación.

El fenómeno observado este fin de semana va más allá del resultado deportivo. La Selección Mexicana acumula en este torneo una racha invicta que generó un sentimiento de unidad que deja testigo en medios sociales. Las imágenes de fuegos artificiales iluminando el cielo nocturno de la capital, con predominio de los colores patrios, se convirtieron en el símbolo de una noche en la que el futbol dejó de ser un simple espectáculo para convertirse en un espacio de encuentro colectivo.
La euforia se extendió a cada rincón de la ciudad. Las calles del Centro Histórico —20 de Noviembre, Madero, 5 de Mayo— se llenaron de aficionados que, pese a la lluvia, corearon cánticos y ondearon banderas. El Ángel de la Independencia se convirtió en el punto de reunión más concurrido, con miles de personas llegando incluso después del silbatazo final para continuar la fiesta.
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El dato de más de un millón de asistentes a los puntos de reunión, aunque impresionante, es conservador si se considera que la celebración continuó durante horas y que la gente siguió llegando a lugares emblemáticos como el Monumento a la Revolución y las calles aledañas a Reforma.