Copa del Mundo 2026
Fifa
Irán
A tres meses del silbato inicial, la Copa del Mundo de 2026 se enfrenta a una tormenta geopolítica sin precedentes que amenaza con desgarrar el frágil telón que la FIFA intenta mantener entre el deporte y la política internacional. El ministro de Deportes de Irán, Ahmad Donyamali, declaró recientemente que su selección no participará en Mundial 2026 que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, citando los recientes ataques militares estadounidenses e israelíes en su país, durante la operación denominada “Furia épica”.
“Luego de que este gobierno corrupto asesinó a nuestro líder, no tenemos condiciones para participar en el Mundial”, afirmó Donyamali en una entrevista televisada en referencia al fallecimiento del ayatolá Alí Jamenei durante los bombardeos del pasado 28 de febrero.
El ministro fue tajante al describir un panorama inviable para su delegación, aseverando que sus deportistas (la selección de futbol de Irán), “no estarían seguros”. Y agregó: “Considerando las acciones contra Irán, nos han impuesto dos guerras en ocho o nueve meses, y miles de nuestros ciudadanos murieron. Por lo tanto, definitivamente no tenemos posibilidad de tal participación”.
El anuncio no sólo es un duro golpe para la logística de la Copa del Mundo. Sino que también representa un desafío directo a los esfuerzos diplomáticos de último minuto realizados por la propia FIFA. Previamente, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, declaraciones de Donyamali, el presidente del organismo, Gianni Infantino, realizó una publicación en Instagram, cuya imagen es la Casa Blanca difuminada en segundo plano, mientras que el trofeo de la FIFA luce en primer plano. Acompañando a la imagen, Infantino publicó un texto que reza lo siguiente:
“Esta tarde me reuní con el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, para hablar sobre el estado de los preparativos para la próxima Copa Mundial de la FIFA y la creciente emoción que genera el inicio de la competición en tan solo 93 días”. Se lee en la publicación.
Infantino también refirió que él y Trump hablaron de la situación en Irán y la clasificación de su selección en la Copa del Mundo 2026. “Durante la conversación, el presidente Trump reiteró que, por supuesto, la selección iraní es bienvenida a competir en el torneo en Estados Unidos”, dijo.
“Todos necesitamos un evento como la Copa Mundial de la FIFA para unir a la gente ahora más que nunca. Y agradezco sinceramente al presidente de Estados Unidos [Donald Trump] su apoyo, ya que demuestra una vez más que el fútbol une al mundo”. Añadió
La postura de Teherán, sin embargo, parece inamovible y hunde sus raíces en un conflicto que trasciende lo deportivo. El presidente de la Federación Iraní, Mehdi Taj, insinuó esta posibilidad, enmarcándola en un contexto de agravios recientes. Taj citó el precedente de la Copa Asiática femenina en Australia, donde, tras negarse a entonar el himno iraní, por lo menos seis jugadoras de dicha selección solicitaron asilo, un episodio que, según él, demuestra la politización del deporte contra su país.
“¿Qué persona sensata enviaría a su selección nacional a Estados Unidos si la Copa del Mundo fuera tan política como lo fue en Australia?”, declaró Taj a la agencia Isna, reflejando el clima de desconfianza y presión interna que envuelve al equipo.
La retirada, de confirmarse oficialmente, sumergiría a Irán en un complejo proceso sancionador por parte de la FIFA. Según el artículo 6 del reglamento de la competición, la federación persa se enfrenta a una multa mínima de 250 mil francos suizos si el abandono se comunica con más de 30 días de antelación, una cifra que se duplicaría si se demora. Más allá de la sanción económica, el castigo podría ser deportivo: Irán estaría obligado a devolver los fondos recibidos para la preparación del torneo (1.5 millones de dólares) y los 10.5 millones asignados por su participación. Las medidas disciplinarias podrían escalar hasta la exclusión de la federación de futuras competiciones organizadas por la FIFA, un escenario que dejaría a una de las potencias tradicionales de Asia en el desierto futbolístico.
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Ahora, el Mundial se prepara para un escenario de emergencia. Si la plaza de Irán en el Grupo G (junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda) queda vacante, la FIFA activaría el protocolo de reemplazo, que casi con total seguridad recaería en otra selección de la Confederación Asiática. Irak, que aún disputa el repechaje intercontinental, y los Emiratos Árabes Unidos emergen como los principales candidatos para ocupar un puesto que, hasta hace 24 horas, parecía asegurado para Irán. El fútbol, una vez más, se ve obligado a improvisar su alineación en un campo de juego marcado por la geopolítica y la guerra.