sismo
Venezuela
La noche del miércoles 24 de junio de 2026 quedará grabada en la memoria de Venezuela como una de las más trágicas de su historia reciente. Una secuencia de dos violentos terremotos, de magnitudes 7.2 y 7.5, sacudió el centro-norte de Venezuela en cuestión de segundos, sembrando el caos y la destrucción en Caracas y estados vecinos, y desatando una crisis humanitaria de proporciones aún no cuantificadas completamente.
De acuerdo con el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el primer sismo, de magnitud 7.2, se registró a las 18:04 horas (local), con epicentro a unos 160 kilómetros al oeste de la capital. Poco después, un segundo temblor, aún más potente, de magnitud 7.5, golpeó la misma región, con una profundidad de solo 10 kilómetros, lo que magnificó su poder destructivo. El epicentro del segundo se situó cerca de la localidad costera de Morón, en el estado Carabobo.
A medida que avanzan las horas, el balance de víctimas comenzó a escalar. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró el estado de emergencia y confirmó, en la mañana del jueves, al menos 164 fallecidos y más de 970 heridos, aunque advirtió que las cifras podrían aumentar drásticamente. El USGS, a través de su sistema de evaluación rápida PAGER, emitió una alerta roja, estimando una “alta probabilidad de numerosas víctimas y daños extensos”.
En una reciente actualización, Delcy Rodríguez informó que la cifra de víctimas fatales por ambos eventos telúricos se elevó a 589 personas. Así como también se incrementó el número de heridos que ya suman dos mil 980.
Sin embargo, la magnitud de la tragedia parece ser mucho mayor. El dato más alarmante proviene de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cuyo jefe, Tom Fletcher, confirmó que el número de desaparecidos supera los 50 mil. “Se trata de una operación de rescate extremadamente compleja. Buscar sobrevivientes entre los escombros es una tarea colosal”, declaró Fletcher a la agencia AFP en Ginebra.
Este nuevo balance incluye a víctimas extranjeras; se confirmó el fallecimiento de, por lo menos, menos cuatro ciudadanos españoles y nueve portugueses, con decenas de sus nacionales aún en paradero desconocido. El gobierno venezolano también registró 214 réplicas desde el sismo principal, lo cual mantiene en vilo a una población que aún busca a sus seres queridos entre los escombros.
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Mientras las autoridades luchan contra el tiempo para rescatar a los sobrevivientes, la comunidad internacional respondió con el envío de equipos de rescate y ayuda humanitaria de al menos 17 países, incluyendo México, Estados Unidos, España y varias naciones latinoamericanas. El objetivo sigue siendo salvar vidas, pero la sombra de los 50 mil desaparecidos ensombrece cualquier esperanza, y las proyecciones del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) advierten que la cifra final de muertos podría ser mucho mayor.