CDMX
El gobierno de la Ciudad de México, encabezado por Clara Brugada, informó que los 304 perros rescatados del llamado Refugio Franciscano, ahora resguardados en un albergue ambiental en la zona del Ajusco, en la alcaldía Tlalpan, muestran una evolución favorable y comienzan a adaptarse a su nuevo entorno. El operativo, uno de los más grandes de su tipo en la CDMX, forma parte de una intervención más amplia que dispersó a un total de 858 caninos en tres ubicaciones distintas tras el cierre del refugio original.
El Dr. Roberto Cordero, director del Hospital Veterinario de la CDMX, que está a cargo de la evaluación médica inicial, detalló que los perros resguardados presentan diversas condiciones de salud que requieren atención urgente. “Tenemos que solucionar bastantes problemas de salud, como son temas dermatológicos, temas de perritos con algunas lesiones que tienen en la piel o lesiones que son degenerativas”, explicó Cordero en un comunicado. “Nuestra prioridad es estabilizarlos y diseñar un plan de tratamiento individual. El compromiso de este gobierno, empezando por la jefa de Gobierno, es con el bienestar integral de estos seres sintientes”, agregó.

Para llevar a cabo esta labor, se desplegó un equipo de 15 veterinarios que trabajan en turnos rotativos las 24 horas del día, asegurando vigilancia constante. Cada canino es evaluado para crear un expediente médico único, que guiará su tratamiento y rehabilitación. Adicional a la atención clínica, las instalaciones en Tlalpan brindan refugio, alimentación, hidratación y enriquecimiento ambiental con juguetes, elementos cruciales para su recuperación física y emocional.
El perfil demográfico de los perros resguardados en el Ajusco, revela una población con necesidades específicas: aproximadamente el 25 por ciento son de edad avanzada, alrededor del 70 por ciento tiene entre cinco y seis años. Y el resto son ejemplares más jóvenes. Esta distribución plantea desafíos particulares en el manejo geriátrico y el cuidado a largo plazo.
No obstante, la transición está exenta de controversia. En fechas recientes, en redes sociales circularon videos que alegan condiciones adversas para los otros 554 perros rescatados, distribuidos entre las instalaciones de la Brigada de Vigilancia Animal (371) y un refugio temporal en la alcaldía Gustavo A. Madero (183).

Ante estas acusaciones, la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema), a través de la Agencia de Atención Animal (Agatan), emitió un comunicado reconociendo que los otros dos espacios “se están adecuando” para cumplir con los estándares necesarios, un proceso similar al realizado previamente en el albergue del Ajusco. La dependencia afirmó que, si bien las condiciones en Tlalpan son actualmente aptas, las secretarías de Medio Ambiente y de Obras y Servicios colaboran de manera coordinada para implementar mejoras continuas en todas las ubicaciones.
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El caso del Refugio Franciscano puso bajo los reflectores los desafíos sistémicos de la protección animal en grandes urbes. Y evidenció la tensión entre la necesidad urgente de rescate, la capacidad institucional de respuesta y la vigilancia constante de la sociedad civil. El éxito de esta operación a mediano plazo, según observadores, no sólo dependerá de la recuperación veterinaria inicial, sino que también de la transparencia en el manejo de los recursos. Así como de la sostenibilidad de los albergues y la eventual política de adopciones que se implemente para estos cientos de animales.