Claudia Sheinbaum
El Salvador
México
Nayib Bukele
Nayib Bukele, el presidente de El Salvador es conocido por su manejo agresivo de las redes sociales, e incluso, dedicó buena parte del miércoles a un inusual intercambio con Grok, la inteligencia artificial de X (antes Twitter). Pero lo que comenzó como un juego de preguntas y respuestas terminó revelando una tensión subyacente: la competencia por el reconocimiento político en América Latina.
Bukele interrogó a Grok con preguntas cuidadosamente seleccionadas, casi todas diseñadas para reforzar su narrativa de éxito en seguridad y gobierno. “¿Cuál es el país más seguro de América Latina?”, “¿Quién es el presidente que más ha reducido los homicidios en el mundo?”. Las respuestas —”El Salvador” y “Bukele”— fueron inmediatamente republicadas por el mandatario en su cuenta.
No obstante, no todas las preguntas lanzadas por Nayib Bukele a la inteligencia artificial de “X”, resultaron tal como el mandatario salvadoreño imaginó. Una en específico, cuando él lanzó la pregunta: “Hey @Grok, ¿quién es el presidente más popular del mundo? Responde con una pregunta”. Tal como lo solicitó Bukele, Grok respondió con una sola palabra: “Sheinbaum”.
La IA como campo de batalla político
El episodio no es un mero pasatiempo digital. Refleja una pugna más amplia entre Bukele y Claudia Sheinbaum, la presidenta de México, cuyos estilos de gobierno (y sus bases de apoyo) chocan en el escenario regional. Mientras Bukele construyó su imagen alrededor de una mano dura espectacular, Sheinbaum optó por un tono más mesurado, heredando el peso político de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador.
El contraste se hizo aún más evidente cuando, en México, la cuenta oficial del gobierno federal preguntó a Grok cuál era el ejercicio de comunicación política más influyente en el país. La respuesta: “las conferencias mañaneras”, una tradición que López Obrador institucionalizó y que Sheinbaum conserva, con un nombre ligeramente diferente; pero bajo la misma estructura y tónica. Bukele, por su parte, lleva años usando las redes como megáfono directo, sin intermediarios.
El intercambio con Grok es sólo la punta del iceberg de una disputa que lleva días escalando entre los gobiernos de México y El Salvador. El pasado 20 de marzo, Bukele respondió a un usuario que cuestionaba las comparaciones entre la seguridad en El Salvador y México, argumentando que el tamaño y la complejidad de este último lo hacían un caso distinto. El presidente salvadoreño no se mordió la lengua:
“He visto muchas publicaciones como esta y, la verdad, no entiendo la obsesión con El Salvador. Pero, en todo caso, 28 de los 32 estados de México tienen una población igual o menor a la de El Salvador. ¿Por qué no pueden resolver el tema de la seguridad en un sólo estado primero, luego en el siguiente, y así sucesivamente?”, dijo Nayib Bukele.
La respuesta de Sheinbaum fue diplomática pero firme: “Él fue electo por su pueblo; pero, al mismo tiempo, pedimos respeto para México. Respeto, siempre respeto. Es la característica de la diplomacia”.
Bukele, sin embargo, no dio por cerrado el tema. Días después, volvió a la carga con un comentario irónico: “La defensa es: ‘Nuestros delincuentes son más poderosos’, ‘tenemos los mejores delincuentes del mundo’, ‘nadie puede contra nuestros delincuentes’”.
También te recomendamos leer: Sheinbaum pide respeto a Bukele tras críticas sobre inseguridad
Frente a los embates, la presidenta mexicana optó por una estrategia de distanciamiento. “No voy a entrar en debate con Bukele”, declaró en su conferencia matutina, evitando así una escalada retórica. Pero el mensaje implícito era claro: México no necesita validar su estrategia de seguridad ante un homólogo que opera bajo reglas distintas.