Conade
Copa Mundial de Clavados
Montreal
Si la Copa Mundial de Clavados celebrada en el complejo acuático del Parque Olímpico de Montreal debía servir como un termómetro de cara al próximo ciclo olímpico, el diagnóstico para la delegación mexicana es alentador: el recambio generacional funciona y la dupla conformada por experiencia y juventud empieza a rendir frutos tangibles.
Con cuatro metales en la bolsa —tres de plata y un bronce—, el equipo dirigido por Ma Jin concluyó su participación en la justa internacional consolidándose como la segunda potencia en la tabla general, solo superada por la apisonadora china, que una vez más demostró por qué domina la disciplina con una cosecha de nueve oros y cuatro platas.
La jornada dominical del Mundial de Clavados Montreal 2026, la de mayor presión en cualquier competencia de alto calibre, dejó postales contradictorias para la delegación tricolor. Por un lado, la consagración de nuevas generaciones; por el otro, el amargo sabor de una final que se escapó por centésimas.
En el duelo de poder aéreo que significó la prueba de plataforma 10 metros sincronizados varonil, los jóvenes Randal Willars Valdez y Kevin Berlín Reyes escribieron su propia declaración de intenciones. Con una rutina que conjuntó la explosividad característica de la escuela mexicana y una sincronía milimétrica, la dupla acumuló 400.41 puntos que les valieron el segundo escalón del podio. El oro, previsiblemente, fue para los chinos Renjie Zhao y Zhihao Yang, quienes, con 469.23 unidades, ofrecieron una cátedra de perfección técnica. El bronce correspondió a los británicos Ben Cutmore y Euan McCabe, que cerraron con 399.12 puntos, en una definición que mantuvo en vilo a la concurrencia hasta el último clavado.
Pero si hay un nombre que comenzó a resonar con fuerza en el ambiente de los trampolines es el de las hermanas Cueva Lobato. Lía y Mía, de 20 y 22 años respectivamente, confirmaron que su proyección internacional es una realidad al colgarse la medalla de bronce en trampolín tres metros sincronizados femenil. Con 302.16 puntos, el dúo mexicano se quedó a apenas 1.26 unidades de las australianas Alysha Koloi y Maddison Keeney (303.42), quienes se adjudicaron la plata en un duelo cerrado hasta la última ejecución. El oro, nuevamente, viajó a Asia: las chinas Yiwen Chen y Jia Chen dominaron con autoridad al sumar 329.94 unidades.
No obstante, la jornada también tuvo espacio para la reflexión y el aprendizaje. En la final individual de trampolín tres metros varonil, el doble medallista olímpico en París 2024, Osmar Olvera Ibarra, no logró encontrar la consistencia necesaria para meterse en la pelea por las medallas. El originario de la Ciudad de México concluyó en la cuarta posición con 476.15 puntos, en una actuación donde los pequeños desajustes en la entrada al agua le impidieron codearse con la élite asiática. Su compatriota, Juan Manuel Celaya, finalizó en el octavo sitio con 442.85 unidades.
En la rama femenil, la plataforma individual tuvo a Suri Cueva Lobato como representante. La hermana mayor del exitoso dúo sincronizado no pudo encontrar el ritmo en la final y culminó en la duodécima posición con 275.70 puntos, en lo que deberá servir como experiencia formativa de cara a futuros compromisos.
Previo a esta jornada definitiva, México ya había asegurado dos metales plateados que hablan de la solidez en las categorías de conjunto: el primero, en trampolín tres metros sincronizado varonil, nuevamente con la dupla de oro conformada por Olvera y Celaya. El segundo, en la prueba de equipo mixto, una modalidad que exige versatilidad y que la delegación resolvió con solvencia.
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Con esta actuación, el equipo mexicano no sólo ratifica su lugar como la segunda fuerza americana en la disciplina; sino que envía una señal clara a sus rivales: el relevo generacional está en marcha y Los Ángeles 2028 ya se vislumbra en el horizonte como el próximo gran objetivo.