España
Futbol
Perú
Puebla
“En Puebla ya empezó el mundial”. La frase, pronunciada por el director general de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), Rommel Pacheco —exclavadista olímpico y ahora arquitecto de la política deportiva federal—, no fue un mero eslogan de campaña. Fue la constatación de una estrategia que el gobierno estatal, encabezado por el gobernador Alejandro Armenta Mier, tejió con paciencia de relojero y ambición de estadista. El detonante: el partido amistoso internacional entre las selecciones de Perú y España, que se disputará el próximo 8 de junio en el mítico Estadio Cuauhtémoc, un recinto que ya fue sede de dos Copas del Mundo (1970 y 1986) y que ahora se reinventa como antesala de la cita de 2026.
Durante el anuncio oficial, realizado en un ambiente que mezclaba protocolo gubernamental y fervor futbolero, Rommel Pacheco subrayó un cambio de paradigma: en Puebla, el deporte dejó de ser visto como un gasto para convertirse en una inversión estratégica. “Una oportunidad para la niñez y la juventud”, insistió. Y no fue una declaración aislada. El funcionario enumeró una batería de proyectos que buscan cimentar un ecosistema deportivo sostenible: la entidad será sede de la Copa del Mundo de Tiro con Arco, albergará próximamente la Olimpiada Nacional y se encuentra en proceso de construcción la ambiciosa Universidad del Deporte. “Los jóvenes hoy necesitan un camino claro, y el deporte y la educación los llevarán a buen puerto”, resaltó.
El titular de la CONADE resaltó que la directriz de la presidenta, Claudia Sheinbaum, es clara: democratizar la Copa del Mundo 2026, hacerla accesible para todos. Para ello, se impulsan torneos populares como la Copa CONADE y la Copa Escolar, que hasta ahora ya reunieron a más de un millón 200 mil niños distribuidos en más de 80 equipos. Una cifra que no es menor: habla de un semillero masivo, de una cantera social que trasciende el resultado deportivo inmediato.
Por su parte, Jean Franco Ferrari, director general de Fútbol de la Federación Peruana, conectó el evento con un discurso de hermandad cultural. “A Puebla y Perú nos unen las raíces”, dijo, recordando que el club Puebla es históricamente un refugio para futbolistas peruanos. Para Ferrari, el deporte es herramienta de cambio social, y el compromiso de su federación va más allá del resultado del 8 de junio.
La respuesta española llegó con la solemnidad de quien sabe lo que pesa una estrella mundialista. Rafael Louzán Abal, presidente de la Real Federación Española de Fútbol, mostró su gratitud y lanzó una promesa que sonó a compromiso diplomático: “España no les va a defraudar”. Reconoció la deuda histórica con México, país que ha acogido a miles de españoles, y aseguró que el partido será una celebración. Por otro lado, Juan Vicente Pérez, consejero de Educación y representante de la Embajada de España, calificó a Puebla como una de las ciudades mexicanas más conectadas con su país —en lo cultural, gastronómico, histórico y ahora deportivo—.
También te recomendamos leer: Museo Vivo del Muralismo expone obras con motivos mundialistas de César Menchaca: Mario Delgado
El evento no sólo tiene discurso político y simbólico. Tiene números. La titular de la Secretaría de Desarrollo Turístico, Carla López-Malo, desglosó las proyecciones con análisis: esperan la llegada de 144 mil visitantes para el partido Perú vs. España, con una derrama económica superior a los 350 millones de pesos (sin contar el consumo dentro del estadio). Y, durante los 39 días que dure el Mundial 2026, Puebla anticipa más de 300 mil visitantes adicionales a los que recibe en temporada regular.
El acto incluyó una nota de género y ejemplo vivo: la presencia de Gaby “La Bonita” Sánchez, campeona mundial del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). La boxeadora poblana recordó que la disciplina, el esfuerzo y la constancia son pilares para transformar realidades. Su mensaje resonó como un gancho al hígado de la indiferencia: el respaldo institucional y el trabajo coordinado pueden construir historias de éxito que inspiren a futuras generaciones.
Cerró el subsecretario de Fomento y Participación Ciudadana, Francisco Bonilla, con una frase que bien podría ser el lema no oficial de la administración estatal: “Pensar en Grande”. Y argumentó que la llegada de una selección campeona de la Eurocopa —España, actual número tres del ranking FIFA— no es fruto de la casualidad, sino de una estrategia diseñada desde el inicio de la gestión. El objetivo: posicionar a Puebla como epicentro del deporte en México y aprovechar un evento global que une a millones para proyectar al estado ante el mundo.
El silbatazo inicial del 8 de junio apenas será el primer tiempo de una jugada mucho más larga. Mientras tanto, en las gradas del Cuauhtémoc y en los pasillos del poder, una idea se abre paso: el mundial no sólo es un torneo. Es un estado de ánimo. Y en Puebla, ya empezó.