Clara Brugada
Cruz Azul
Parque Bicentenario
La jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, disipó cualquier especulación sobre el futuro del Parque Bicentenario. El pulmón verde de 55 hectáreas, ubicado en los límites de Azcapotzalco, no albergará un estadio de futbol, como el del Cruz Azul.
“Sería un error”, sentenció la mandataria, descartando los rumores que situaban al Cruz Azul como nuevo inquilino del espacio público.
“El parque Bicentenario, después del lamentable accidente que hubo allí, está en manos del Gobierno Federal para que utilice en gran parte para la población y con un contenido de convivencia, de recreación y de cultura”. Aseveró Brugada Molina. Y añadió que “el Parque Bicentenario es un área verde, n espacio cultural, por lo que de ninguna manera su gobierno autorizará ningún proyecto que no se enfoque a la promoción y difusión de la cultura, el arte, el entretenimiento y que sirva en beneficio de la población”.
Las declaraciones de Brugada constituyen un freno a los intereses de la Cooperativa Cruz Azul, que busca, desde hace años, un hogar estable en la capital. Así como también redefinen los términos del diálogo entre el sector privado y el espacio público en una ciudad cada vez más codiciada por el desarrollo inmobiliario y deportivo.
La mención de la mandataria al “lamentable accidente” ocurrido en el lugar no fue casual. El parque, que hoy es un símbolo de remediación ambiental, aún resiente la memoria del suceso de 2023, cuando una estructura colapsó durante un evento masivo, dejando un saldo de dos personas fallecidas. Desde entonces, la relación entre el gobierno federal, propietario del predio, y las autoridades locales ha sido tensa.
Brugada subrayó que, tras aquel episodio, la administración del espacio quedó en manos del Gobierno Federal, pero advirtió que cualquier cambio de uso de suelo o proyecto de infraestructura requiere del visto bueno de su administración. Y ese visto bueno, dejó claro, no llegará.
No obstante, la jefa de Gobierno no cerró la puerta de golpe al club cementero. En un gesto que busca equilibrar la negativa con la apertura al diálogo, Brugada informó que Cruz Azul deberá presentar formalmente sus propuestas ante el gobierno capitalino, las cuales serán evaluadas bajo una condición irrenunciable: que no afecten el equipamiento urbano ni el tejido social de la ciudad.
El episodio reaviva el viejo debate sobre la tensión entre el interés privado y el derecho a la ciudad. En los últimos años, diversos proyectos de gran envergadura —estadios, centros comerciales, torres de usos mixtos— han tropezado con la férrea oposición de colectivos vecinales y gobiernos locales que ven en la mercantilización del suelo público una amenaza latente.
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Por ahora, el Parque Bicentenario seguirá siendo, al menos en el papel, un remanso de césped y concreto cultural. El estadio tendrá que buscar otro lugar. O esperar, quizá, a que el balón ruede en otra dirección.