Atlas
Diego Cocca
En una inesperada decisión, el Club Atlas anunció, este lunes 13 de julio de 2026, la salida de Diego Cocca como director técnico del primer equipo varonil. El comunicado del club, que habla de un “proceso de reingeniería institucional y deportiva”, confirma que las negociaciones para la continuidad del estratega argentino no fructificaron, cerrando así —al menos por ahora— un ciclo que devolvió a los Rojinegros a la cima del fútbol mexicano después de siete décadas de sequía.
El anuncio, formulado en términos mesurados pero firmes, subraya que, pese a la disposición de ambas partes, “no fue posible concretar un acuerdo”. La institución, que en agosto del año pasado celebró la llegada de Cocca como un regreso a casa, ahora enfatiza que su “historia, valores, identidad y compromiso con la afición siempre estarán por encima de cualquier interés individual”, una frase que alude a las diferencias en la visión del proyecto que, según el club, impidieron la firma del contrato.
Para entender el peso de esta decisión, basta recordar la dimensión del legado de Cocca en Guadalajara. Cuando asumió el timón en 2020, el Atlas era un equipo acostumbrado al sufrimiento, con una afición que hizo suya la amarga frase de “soy del Atlas, aunque gane”. El argentino no sólo revirtió esa cultura, sino que inscribió su nombre en los libros de historia al romper una sequía de 70 años sin títulos de liga. El bicampeonato conseguido en el Apertura 2021 y el Clausura 2022, sumado al Campeón de Campeones, lo convirtieron en el técnico más laureado de la institución, un estatus que el propio presidente José Riestra reconoció al anunciar su primera salida en 2022.

No obstante, la trayectoria de Cocca tras esos éxitos resultó un calvario de proyectos fallidos y fugaces. Su paso por Tigres duró apenas cinco partidos, su gestión al frente de la selección mexicana se diluyó con siete partidos en cuatro meses y su aventura europea con el Real Valladolid terminó en un descenso fulminante. Su regreso al Atlas el año pasado, en medio de una crisis de resultados, fue visto como un intento de rescatar la gloria pasada; pero ahora, la historia parece repetirse.
El club, en su comunicado, asegura mantener “conversaciones avanzadas con distintos candidatos” para designar al nuevo entrenador y promete un proyecto “sólido, estable y competitivo” con una “visión de largo plazo”. Este discurso contrasta con la realidad de una institución que, en los últimos años, vio cómo la inestabilidad deportiva se convirtió en una constante. La salida de Cocca, una figura que personificó la redención y el éxito, deja una vez más la pregunta en el aire: ¿podrá el Atlas consolidar un proyecto que trascienda a sus figuras y que no dependa de la magia de un técnico para escapar de la mediocridad o alcanzar la gloria?
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La afición rojinegra, que vivió los extremos de la euforia y el desencanto, observa ahora con cautela. La historia del Atlas está llena de ciclos que prometen un futuro brillante. Y que, sin embargo, se diluyen en la burocracia y las diferencias internas. La directiva actual tiene la palabra y los próximos días serán cruciales para definir si este nuevo adiós es el preludio de una era de estabilidad o simplemente otro capítulo en la compleja narrativa de un club que, pese a todo, sigue soñando con ser “un protagonista permanente”.