Liga MX
Rayados de Monterrey
Rayados de Monterrey destituyó a su director técnico, Domènec Torrent y, casi de manera inmediata, anunciaron a su reemplazo. José Antonio “Tato” Noriega, presidente deportivo del club, acompañado por Héctor Lara, confirmó lo que ya era un secreto a voces en el paisaje futbolístico mexicano: el ciclo de Torrent llegó a su fin… e inicia el de Nicolás Sánchez.
“Agradecemos a Dome y a su cuerpo técnico por su trabajo en esta etapa, y les deseamos éxito en sus futuros proyectos. Reconocemos el apoyo de nuestra Afición y reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando para alcanzar los resultados deportivos que merece”. Publicó Rayados en un comunicado.
Con la franqueza que exigen los momentos de crisis, Noriega no rehuyó la realidad. “Estamos hoy aquí para dar la cara”, declaró, antes de agradecer el trabajo del ahora extimonel, haciendo una pausa para reconocer el brillo fugaz del Mundial de Clubes de 2025, un oasis en medio de un desierto de irregularidades. Pero los reflectores, inevitablemente, apuntaron hacia el futuro.
Ese futuro tiene rostro conocido y acento local. Nicolás Sánchez fue presentado como el nuevo director técnico del primer equipo. Su nombramiento no es un simple movimiento en el tablero; es una apuesta por la memoria genética del club. Durante más de dos años, Sánchez ha sido una presencia silenciosa pero constante como auxiliar institucional, observando, aprendiendo y, sobre todo, empapándose de las entrañas de un equipo que lo vio consagrarse. De acuerdo con Noriega, esta no es una decisión tomada a la ligera, sino un llamado a la esencia: “Es alguien que conoce perfectamente a nuestro plantel, las exigencias del club y que tiene la personalidad, la capacidad y la experiencia para llevarnos hacia dónde queremos”, dijo.

El nuevo cuerpo técnico que acompañará a Sánchez en esta travesía tiene el peso de la historia. A su lado estarán Walter Erviti, un nombre grabado con fuego en el corazón de la afición. Y Severo Meza, un multicampeón cuya inteligencia en el campo fue pilar de las épocas más gloriosas. Para completar el organigrama, se incorporan Esteban Landázabal e Isaac Moreno, artífices del éxito reciente en las fuerzas básicas Sub-21 y Sub-19, un guiño al semillero que tanto anhela dar sus frutos. Vicente Espadas, por su parte, continuará al frente de la preparación física, proporcionando un hilo de continuidad en el nuevo tejido.
El diagnóstico de la directiva fue tan claro como contundente. “Estamos en deuda con nosotros mismos y con nuestra gente”, sentenció Noriega, sin rodeos. La tabla general, ese espejo implacable de la competencia, refleja una imagen que no se corresponde con el costo del espejo. La directiva lo sabe: la plantilla, un vestuario de estrellas, está obligada a mirar hacia arriba.
La nueva etapa comenzará a esbozarse el próximo jueves, cuando Sánchez y sus colaboradores se enfrenten a los medios en su primer gran examen público. Allí, entre flashes y preguntas, deberán exponer el plan para reconducir el rumbo.
“Con el compromiso de nuestros jugadores y el apoyo de nuestra afición, somos optimistas de que pronto estaremos más cerca de conseguir nuestros objetivos y de seguir sintiéndonos orgullosos de pertenecer al Monterrey”, concluyó Noriega, lanzando un mensaje que buscaba ser un bálsamo para una hinchada herida.
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La apuesta del Monterrey es clara: en tiempos de desconcierto, decidieron mirarse en el espejo de su propia historia, confiando en que los héroes del ayer sepan encontrar las respuestas que exige el hoy.