CDMX
Ley Seca
A pocas horas de que el silbatazo inicial marque el inicio de un partido de vida o muerte entre México y Ecuador en la Copa del Mundo 2026, el Gobierno de la Ciudad de México activó un protocolo ya conocido por sus habitantes: la “Ley seca”. La medida, que restringirá la venta de bebidas alcohólicas en zonas clave de la capital, se presenta como un escudo contra los posibles desmanes de una afición que demostró que su pasión puede desbordar los límites de la celebración cívica.
El anuncio, realizado por el secretario de Gobierno capitalino, César Cravioto, establece que la prohibición de venta de alcohol comenzará a las 15:00 horas del 30 de junio y se extenderá hasta las 7:00 horas del 1 de julio. La restricción se concentrará en la alcaldía Cuauhtémoc, abarcando un perímetro que incluye las colonias Centro, Tabacalera, Juárez, San Rafael y Cuauhtémoc, así como el Perímetro A del Centro Histórico. Este es el corazón neurálgico donde se espera la mayor concentración de aficionados, especialmente en el Zócalo, sede del FIFA FanFest, y el Paseo de la Reforma, destino tradicional de las marchas triunfales. Además, la medida se extenderá a zonas aledañas al Estadio Ciudad de México, en la alcaldía Tlalpan, donde el partido se disputará a las 19:00 horas.
La decisión, que replica la estrategia implementada durante el partido contra la República Checa el pasado 24 de junio, no es caprichosa. Las autoridades la justifican con el precedente de los disturbios ocurridos tras el partido contra Corea del Sur, donde los festejos dejaron un saldo de aproximadamente 40 toneladas de residuos recolectados y un ambiente de desorden en las calles. “La estrategia busca repetir los resultados obtenidos”, declaró Cravioto, en alusión al operativo que, en su opinión, concluyó con un saldo favorable en materia de seguridad y orden público. Para garantizar el cumplimiento de la medida y la seguridad general, se desplegarán más de 15 mil elementos de la policía capitalina.
No obstante, esta lógica de contención enfrenta un fuerte cuestionamiento desde el sector comercial. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) cuantificó el costo de la medida aplicada el 24 de junio en pérdidas estimadas entre 12 y 15 millones de pesos para aproximadamente cinco mil establecimientos. “El principal perjudicado fue el comercio formal establecido, precisamente cuando buscan recuperar parte de las ventas perdidas por las protestas”, afirmó Cuauhtémoc Rivera, presidente del organismo.
El argumento de la ANPEC es contundente: la Ley Seca no elimina el consumo, sino que lo desplaza hacia el mercado informal o lo concentra en las horas previas, generando un problema de salud pública y una merma fiscal sin resolver el problema de fondo. “La experiencia demuestra que es posible preservar el orden público sin sacrificar la actividad económica”, sentenció Rivera, señalando que otras ciudades sede como Guadalajara y Monterrey celebraron sin restricciones tan severas.
La medida se implementa en un contexto deportivo de máxima tensión. El encuentro contra Ecuador, correspondiente a los dieciseisavos de final, definirá si el “Tricolor” avanza a la ronda de octavos. El equipo mexicano, que finalizó invicto y como líder del Grupo A, enfrenta ahora la “etapa más cruel del torneo”, donde el margen para el error es nulo.
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La afición, que volcó su esperanza en el equipo dirigido por Javier Aguirre, ya se prepara para salir a las calles, y las autoridades temen que una derrota o una victoria igualmente emocionante puedan desencadenar incidentes. Si bien el consumo en vía pública ya está prohibido por la Ley de Cultura Cívica, con esta medida las autoridades buscan un control adicional, restringiendo la venta en tiendas de conveniencia, supermercados y abarrotes, aunque permitiendo el consumo controlado en restaurantes y bares con licencia.