Estado de México
Pirotecnia
Lo que debía ser una noche de fervor y celebración comunitaria en honor a la Virgen de la Luz, se transformó en una escena de devastación y luto. Una explosión de pirotecnia almacenada en las instalaciones de la parroquia de Santa María Canchesdá, en Temascalcingo, Estado de México, sacudió la comunidad la noche del sábado 5 de septiembre de 2026, dejando un saldo trágico de, por lo menos, 10 víctimas fatales y alrededor de 64 heridos.
El estallido, ocurrido alrededor de las 21:00 horas, se originó en un espacio del inmueble religioso utilizado como bodega para el almacenamiento de cohetes. La potente detonación provocó el colapso de una losa de concreto y una barda perimetral, que sepultaron a decenas de feligreses que se encontraban en el atrio y en las inmediaciones de los baños, zonas donde la mayoría de los asistentes se habían congregado al término de la misa.
“Iba a dar la bendición el padre cuando se escucha el estallido; fue en los baños, solo fueron segundos”, relató Enrique Martínez, un sobreviviente, a medios locales. Luis González, quien buscaba a sus familiares en el hospital, describió la desesperación: “Se cayó la losa de concreto y la barda de atrás por la explosión. No sabíamos por dónde correr, por dónde resguardar”. Testigos en redes sociales narraron cómo una densa nube de humo y el pánico se apoderaron del lugar, imposibilitando las rutas de evacuación.
El Gobierno del Estado de México, a través de la Coordinación General de Protección Civil y Gestión Integral del Riesgo, confirmó la cifra oficial de víctimas mortales, que incluye a cinco mujeres, tres hombres y dos menores de edad. La cifra de heridos, que inicialmente se reportó como de 24 a 40 personas, se estabilizó en 64.
A los lesionados los trasladaron a diversas unidades médicas de la región, incluyendo el Hospital General de Atlacomulco, el IMSS-Bienestar de Temascalcingo y el Hospital Nicolás San Juan en Toluca, para recibir atención especializada. Entre los lesionados están dos sacerdotes de la parroquia, Fernando Chávez Cruz y Javier Sánchez Montes, quienes se reportan fuera de peligro, de acuerdo con información de la diócesis de Atlacomulco.
La magnitud de la explosión de pirotecnia en Temascalcingo movilizó a un amplio operativo de rescate y seguridad. Se instaló el Sistema de Comando de Incidentes (SCI), con la participación de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), la Guardia Nacional, la Cruz Roja Mexicana, y cuerpos de bomberos y protección civil de los municipios de Temascalcingo, Ixtlahuaca, El Oro, Acambay y Atlacomulco, entre otros. Especialistas del Instituto Mexiquense de la Pirotecnia (IMEPI) verificaron la presencia de material activo en la zona para coordinar su desmontaje y reducir riesgos adicionales.
La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, externó sus condolencias a las familias afectadas a través de sus redes sociales. “Los acompaño con profundo respeto y afecto en estos momentos de dolor”, escribió, asegurando que los servicios de emergencia continuarían trabajando de manera coordinada para atender y brindar apoyo a las personas afectadas.
Por su parte, la Diócesis de Atlacomulco, encabezada por el obispo Adolfo Miguel Castaño Fonseca, también lamentó la tragedia y llamó a la comunidad a la oración y la solidaridad.
“Ante estos dolorosos acontecimientos, como pastor de esta Iglesia Particular, quiero expresar mi cercanía, solidaridad y profundo pésame a las familias de quienes fallecieron. Así como a sus seres queridos y a toda la comunidad que hoy experimenta el dolor de esta tragedia. Los encomendamos a la misericordia de Dios, pidiendo que les conceda el descanso eterno y que dé fortaleza y consuelo a sus familiares”. Declaró Castaño Fonseca.
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La Fiscalía General de Justicia del Estado de México abrió una investigación para esclarecer las circunstancias exactas que desencadenaron la detonación. Mientras las familias de las víctimas esperan noticias en los hospitales y las autoridades continúan con las diligencias, la comunidad de Santa María Canchesdá, que se preparaba para festejar, amaneció en silencio, enfrentando el duelo colectivo por una tradición que, en un instante, se convirtió en una tragedia.