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Sinaloa
La violencia e inseguridad en Sinaloa sigue sin dar tregua. La tarde del pasado martes 20 de enero de 2026 se reportó el secuestro, o como se le llama popularmente, “levantón”, de Nicole Pardo Molina, una joven influencer y tiktoker, de 20 años, quien es más conocida en el mundo digital y de las redes sociales como “La Nicolette”, o “La muchacha del Salado”. Los hechos ocurrieron en las inmediaciones de una plaza comercial ubicado en la colonia Isla Musalá, en Culiacán, Sinaloa.
El momento de su privación ilegal de la libertad quedó captado a través de la cámara del propio vehículo de la creadora de contenidos, una camioneta Cybertruck, de la marca Tesla, de color violeta. El video muestra como un grupo de sujetos, cubiertos de los rostros y fuertemente armados, se emparejan a la camioneta de Nicole, poco después, descienden del vehículo Toyota Corolla, color blanco, para sujetar y amagar a la influencer.
Aunque ella trató de subir a su camioneta, los sujetos la sometieron y subieron al auto blanco para luego salir del lugar en menos de un minuto. Tras el secuestro, las autoridades arribaron al lugar de los hechos y aseguraron la camioneta de la joven, que aún conservaba las puertas abiertas. De igual manera, los elementos policiacos acordonaron la zona en la intersección de San Esteban y Avenida Tachichilte.
El caso de “La Nicholette” trasciende el de un secuestro al azar. La joven no era una figura anónima en el ecosistema cultural local. En abril de 2022, la agrupación de corridos tumbados Grupo Arriesgado, entonces con la voz del ahora detenido “El Panter Bélico”, le dedicó un tema titulado “La Muchacha del Salado”. La letra, disponible públicamente en YouTube en el canal del promotor ServandoZL, pinta un retrato específico: una mujer de lujo, con “zapatillas suela roja”, que divide su tiempo entre Phoenix, Arizona, y México.
Pero son dos versos en particular los que resuenan con ominosa fuerza tras los eventos del sábado: “Le entró de lleno al negocio, en pocas palabras fue haciendo leña. En la maña no le cuentan, porque parienta tiene la quema”. La jerga narco, donde “hacer leña” puede implicar la acumulación de poder o dinero y “tener la quema” sugiere conexiones familiares dentro del mundo del narcotráfico, construye una biografía pública ambigua y potencialmente peligrosa.

El corrido concluye con una afirmación sobre su carácter: “Ahí les dejé comprobado que las mujeres también la pueden”. La frase, que podría celebrar empoderamiento, en el contexto de Sinaloa adquiere un doble filo que mezcla admiración con una exposición riesgosa.
El secuestro de figuras públicas vinculadas, incluso retóricamente, a la cultura narcocorridista no es inédito, pero la brutal eficacia y descaro de este, captado en video, marca un nuevo nivel de provocación.
Mientras el operativo se mantiene y la comunidad digital exige #JusticiaParaLaNicholete, el caso se erige como un sombrío recordatorio de cómo la fama cultivada en plataformas globales puede chocar, con consecuencias devastadoras, contra las complejas y violentas realidades locales. La vida real, al parecer, imita al arte del corrido con una tragedia que las cámaras de seguridad, esta vez, no pudieron evitar.
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La Fiscalía General de Justicia del Estado de Sinaloa inició una carpeta de investigación, aunque, por el momento, se desconocen las causas del secuestro, así como si se trata de un secuestro con intención de obtener un rescate o con algún otro motivo.