Bolivia
Evo Morales
La Fiscalía de Bolivia emitió este miércoles una orden de captura contra el expresidente Juan Evo Morales Ayma. La acusación, que incluye los graves delitos de terrorismo y alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado, representa la escalada más dramática en la lucha de poder entre el exmandatario y el gobierno del presidente Rodrigo Paz.
La orden judicial, dictada por el fiscal Brayan Melgar Ledezma, sitúa a Morales como el cabecilla intelectual de las protestas y bloqueos de carreteras que paralizaron el país durante siete semanas, entre mayo y junio pasados. Lo que inició como una serie de movilizaciones de campesinos y la Central Obrera Boliviana (COB) en demanda de la renuncia del presidente Paz, derivó en un conflicto que el gobierno califica ahora como un intento de desestabilización.
De acuerdo con los últimos reportes, los bloqueos derivaron en desabasto de alimentos, combustible y oxígeno médico en diversas ciudades. Tras lo anterior, se reportó que, por lo menos, 16 personas perdieron la vida (13 de los cuales por no recibir atención médica). Así como también provocaron pérdidas financieras que, aseveran, podrían superar los tres mil millones de dólares. Adicionalmente, al otrora presidente boliviano también se le señala por su presunta participación en otros delitos como atentar contra la seguridad de los medios de transporte, asociación delictuosa e instigación pública a delinquir.


Morales, quien gobernó Bolivia de 2006 a 2019 y se mantiene como el principal líder de la izquierda indigenista, rechazó las acusaciones. Desde su bastión político en el Trópico de Cochabamba, donde lo resguardan cientos de seguidores, calificó la acción como una “persecución política” orquestada por el gobierno de Rodrigo Paz para desviar la atención de la profunda crisis económica que atraviesa el país.
Vía redes sociales, el exmandatario se pronunció sobre la reciente orden de aprehensión en su contra. “Buscan responsabilizarnos de las movilizaciones sociales para ocultar el verdadero drama que vive Bolivia: una profunda crisis económica y social, fruto de un modelo que ha abandonado al pueblo y protege la corrupción”, asevero.
“Nuestra posición siempre ha sido clara: estamos del lado de quienes sufren el ajuste, escasez de combustible, alza del costo de vida, inseguridad y el avance del narcotráfico. Con procesos y persecución política no resolverán los problemas que ellos mismos han provocado; solo intentan desviar la atención con un nuevo titular”, agregó.
Evo Morales subrayó que no se dejará intimidar. Y reiteró que continuará luchando, junto con su pueblo, “con la convicción de que Bolivia merece un camino distinto: el de la dignidad, la soberanía, la justicia social y la recuperación de la esperanza para todos”.
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Esta nueva orden de captura se suma a un ya pesado expediente judicial contra Morales. Desde octubre de 2024, enfrenta una orden de aprehensión por una investigación de trata agravada de personas, relacionada con la presunta relación con una menor de edad con quien habría tenido una hija en 2016. En mayo de 2026, un tribunal de la región de Tarija lo declaró en rebeldía por no presentarse al juicio por este caso.