Secretaría de Salud
Sonora
Lo que comenzó como una práctica común en ciertos círculos de la medicina alternativa —la administración de sueros vitaminados para aliviar la fatiga o los excesos de alcohol— derivó en una tragedia sanitaria en Sonora. Al menos diez personas resultaron afectadas tras recibir infusiones intravenosas en una clínica privada, seis de las cuales fallecieron, confirmó el titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich.
De acuerdo con el Dr. Kershenobich, dos pacientes ya recibieron el alta médica. Mientras que otros dos permanecen hospitalizados, uno de ellos en estado crítico. Un undécimo caso, que no recibió el suero sino una inyección en la rodilla también desarrolló síntomas, aunque ya se recuperó.
El brote, que encendió las alarmas en la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), puso en evidencia los peligros de un mercado informal de infusiones que opera en la frontera entre el bienestar promocionado y el riesgo clínico. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que el establecimiento donde se aplicaron los sueros ya quedó clausurado.
“La Secretaría de Salud está interviniendo para analizar —a partir de Cofepris— qué fue lo que ocurrió realmente. Y a partir de ahí, deslindar responsabilidades y hacer todo lo que se tiene que hacer: administrativamente, para poder cancelar, desde la clínica hasta quienes suministraron los distintos insumos; hasta la parte, ya, penal que le corresponde directamente a la Fiscalía.”, declaró en conferencia matutina.
El secretario de Salud detalló que los cuadros clínicos presentaron una evolución inusualmente rápida. “Algunos pacientes tuvieron apenas dos días de sobrevida”, señaló. Los análisis de laboratorio practicados hasta ahora revelaron una posible contaminación bacteriana, pues presentaron recuentos extremadamente altos de glóbulos blancos y coagulación intravascular diseminada, dos fenómenos que los especialistas asocian a procesos sépticos.
“Tenemos evidencia de que pudo haber un contaminante bacteriano”, explicó Kershenobich. No obstante, instó a la prudencia: se esperan los resultados definitivos de cultivos microbiológicos y análisis de tejidos, enviados al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”. El funcionario anticipó que esa información podría estar disponible al final de esta semana.
Uno de los aspectos que más llamó la atención de los investigadores es el contenido de los sueros. Si bien en la clínica se promocionaban como mezclas vitamínicas, las pesquisas detectaron otras sustancias no identificadas. En algunos casos, los tratamientos se anunciaban incluso como “células madre”, una terapia no aprobada para esos fines y sin respaldo científico.
“Muchos de esos sueros no sirven para nada. Los pacientes los orinan el mismo día y se van”, subrayó Kershenobich. “Pero el llamado es a que la población acuda únicamente a sitios con registro sanitario vigente”, remarcó.
Irónicamente, tanto el médico responsable como la clínica contaban con los permisos oficiales de Cofepris y del sistema de salud. Maximinio ‘N’, de 65 años, el médico, cuya identidad ya fue precisada por las autoridades, administraba parte de las infusiones en el consultorio y otras a domicilio. Su paradero no ha sido confirmado oficialmente: el secretario evitó calificarlo como prófugo; pero reconoció que no se ha precisado su situación legal.
La Fiscalía de Justicia del Estado de Sonora lleva la pesquisa penal, mientras que la Secretaría de Salud —a través de Cofepris— analiza las causas sanitarias. Se recolectaron todas las muestras de los sueros remanentes y de los tejidos de los fallecidos. Hasta ahora, no se determinó si el origen de la contaminación fue el líquido intravenoso, algún aditivo o una mala praxis en la preparación o aplicación.
Ante ello, el secretario instó a la paciencia, para evitar especulaciones. Asimismo, señaló que desconoce con exactitud si este tipo de sueros se consume en todo el país.
“Pero sí es frecuente que la gente de repente… Por eso señalé que incluso una gente que toma alcohol y tiene una borrachera, de repente va y se pone un suero para tratar de reanimarse o de hidratarse. Obviamente, se pone una gran cantidad de sueros en el país. Y es muy importante analizar qué fue lo que sucedió”, dijo.
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Mientras los laboratorios oficiales trabajan contrarreloj, las familias de las víctimas esperan respuestas. En Sonora, el caso reavivó el debate sobre los límites de la medicina privada no regulada, donde lo que se vende como un impulso de energía puede convertirse, en cuestión de horas, en una sentencia de muerte.