Chihuahua
CIA
En un giro inesperado dentro de la administración estatal de Chihuahua, el fiscal general, César Jáuregui Moreno, presentó su renuncia irrevocable a la gobernadora Maru Campos. La dimisión ocurre en medio de un creciente escrutinio público por las contradicciones en la versión oficial sobre la presencia de personas que se identificaron como presuntos agentes de la CIA en territorio estatal.
En un breve mensaje ante los medios de comunicación, Jáuregui leyó una carta dirigida a la mandataria estatal, en la que asumió una “responsabilidad política” por omisiones en la información y en la gestión institucional relacionada con el caso. Aunque no detalló la nacionalidad ni la adscripción de los presuntos funcionarios, el documento interno señala que “hubo omisiones tanto en la información como en la gestión institucional respecto de los puntos de contacto con dichas personas”.
Jáuregui reconoció que los datos iniciales que proporcionó a la opinión pública eran “inconsistentes” y requerían una investigación más profunda. “Esa omisión vulneró los mecanismos de control y comunicación que, como titular de la Fiscalía General del Estado, tenía la obligación de asegurar”, declaró Jáuregui, quien durante más de dos años lideró la persecución penal en una de las entidades más golpeadas por el crimen organizado en México.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), Chihuahua reportó mil 447 homicidios dolosos en 2023. Lo cual sitúa al estado entre los cinco con mayor incidencia violenta del país. En ese contexto, la gestión de Jáuregui había sido señalada tanto por resultados contundentes —como el decomiso de un megálaboratorio de drogas sintéticas en el municipio de Namiquipa, considerado por la propia fiscalía como uno de los más grandes en la historia reciente del país— como por presuntos vínculos no siempre claros entre autoridades locales y operativos de seguridad internacionales.
El caso que desencadenó la renuncia tiene aún aristas sin resolver. De acuerdo con medios locales y declaraciones de testigos protegidos ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos, al menos dos sujetos que dijeron representar a agencias extranjeras habrían participado en diligencias sin que mediara la notificación correspondiente a instancias federales mexicanas, como la Secretaría de Relaciones Exteriores.
En su misiva, Jáuregui subrayó que la exigencia de resultados en la lucha contra el crimen organizado “no puede ni debe justificar actuaciones que no guarden estricto apego a la ley”. Agregó que, poner su cargo a disposición, era “la medida más adecuada para corregir esta situación”. Y así permitir que las investigaciones internas y externas avancen con autonomía.
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La salida de Jáuregui representa un golpe simbólico para la estrategia de seguridad impulsada por Maru Campos, quien apostó por dar continuidad a un fiscal con perfil técnico y capacidad operativa. El ahora exfiscal cerró su carta con un agradecimiento a los chihuahuenses y reafirmó su convicción de que “la protección de la sociedad debe ejercerse siempre bajo el cauce de la ley”.