Guanajuato
El tribunal de enjuiciamiento de Guanajuato dictó una sentencia de 113 años, cuatro meses y 15 días de prisión contra Christian Augusto Jafet Gómez Villalpando, un médico de 34 años. Lo anterior tras declararlo culpable por la violación, homicidio calificado y desaparición forzada de Mateo Santiago, un niño de 12 años cuyo caso conmocionó e indignó a la sociedad del país.
Los hechos ocurrieron el pasado 4 de febrero de 2025, cuando Mateo salió de su escuela, ubicada en la colonia Las Mandarinas, en León, Guanajuato, con destino a su domicilio. De acuerdo con las indagatorias de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, el menor de edad solía acudir al consultorio médico del ahora sentenciado, ubicado en la Avenida Manuel de Austri, donde ayudaba en labores de limpieza.
Aquella tarde, sin embargo, nunca llegó a casa. El médico lo privó de la libertad, lo agredió sexualmente y, posteriormente, le disparó con un arma de fuego. Para ocultar el crimen, el ahora sentenciado trasladó el cuerpo de Mateo a la comunidad de Lagunilla, en el municipio de Lagos de Moreno, Jalisco, donde fue localizado días después.
El juicio oral inició el 2 de marzo de 2026 y se extendió por casi cuatro meses. Durante este periodo, la Fiscalía presentó un expediente respaldado por “tecnología forense, dictámenes científicos, investigación de campo y la comparecencia de más de 90 testigos”. Las evidencias, que incluyeron análisis de cámaras de seguridad y pruebas genéticas, acreditaron plenamente la responsabilidad del acusado en los tres delitos. Así que el tribunal desestimó por unanimidad los recursos presentados por la defensa.
La Fiscalía declaró que, durante todo el proceso, rechazó cualquier mecanismo de terminación anticipada o beneficio legal para el agresor, buscando la sanción máxima contemplada por la ley. Durante su detención, el médico trató de quitarse la vida con un arma de fuego; por lo que recibió atención médica bajo custodia antes de ser puesto a disposición del juez.
Además de la pena privativa de la libertad, se le impuso una multa de 492 mil 559 pesos. Así como una reparación del daño por 745 mil 798 pesos en favor de los familiares de la víctima. La sentencia, que asciende a más de 113 años, representa una de las penas más altas impuestas en la entidad por crímenes contra menores. Y marca un precedente en la lucha contra la violencia infantil y la impunidad en Guanajuato.
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La familia de Mateo, que siguió de cerca el proceso, manifestó su conformidad con la resolución. Y externaron su deseo de que “no se dé otro caso similar ni en Guanajuato ni en otra parte de México”. La Fiscalía subrayó que brindó acompañamiento integral y humanista a los familiares durante todo el proceso. El sentenciado cumplirá su condena en el Centro de Prevención y Reinserción Social (Cereso) de León.