Dispositivos digitales
Mario Delgado
Redes Sociales
SEP
El Gobierno de México impulsa una discusión a nivel nacional acerca del uso de dispositivos digitales y el acceso a redes sociales por parte de niños y adolescentes. Se trata, señaló el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Mario Delgado Carrillo, de “un debate que debe ir más allá de regular el uso de teléfonos celulares dentro de las escuelas y considerar el impacto que estas plataformas tienen en el desarrollo y la formación de las nuevas generaciones”.
“Es muy importante analizar el tema de las redes y el impacto que tienen en nuestros hijos, más allá de las escuelas, ahí no termina la responsabilidad. Lo que quiere la presidenta es que hagamos conciencia del impacto que tiene en su desarrollo, en su crecimiento, porque son menores de edad que están desarrollándose físicamente, se está desarrollando su cerebro”. Destacó Delgado Carrillo.
El titular de la SEP señaló que, durante sus visitas a planteles escolares acompañando a Sheinbaum Pardo, constató que la responsabilidad sobre el uso de las redes sociales no termina en las aulas, sino que también requiere la participación de madres, padres de familia y docentes.
Asimismo, indicó que los dispositivos digitales “ya no son herramientas pasivas”. Pues, agregó, aprenden de las personas, capturan su atención e intervienen en sus hábitos, rutinas y conductas. En el caso de niños y adolescentes, el impacto adquiere una dimensión mayor porque sus hábitos se forman al mismo tiempo que se desarrolla su cerebro. Lo cual puede influir en su vida futura.
Delgado Carrillo subrayó que los adolescentes que usan redes sociales pueden ser más sensibles y reactivos a la aprobación de sus pares. Por lo que consideró fundamental comprender, con base en evidencia científica, qué ocurre detrás de las pantallas y cómo los algoritmos responden a intereses de mercado que buscan captar la atención. Lo cual puede favorecer la polémica, división e intolerancia.
Por último, destacó que este debate es parte de la iniciativa para analizar el impacto de las redes sociales y construir herramientas que permitan acompañar a esta generación hacia una vida plena y feliz. Ello en un contexto internacional en el que Francia reguló recientemente el acceso a redes sociales para menores de 15 años. Y cada país define sus propias medidas frente a este desafío.
En una videoconferencia, la especialista en neurodesarrollo e investigadora de la Universidad de Washington, Lucía Magis Weinberg, compartió que la adolescencia, comprendida entre los 10 y los 25 años, “es una etapa de profunda transformación cerebral, en la que el sistema encargado de las emociones y las recompensas madura antes que el responsable del control cognitivo y la toma de decisiones”.
Este desfase, señaló, convierte a la adolescencia en un periodo de grandes oportunidades para el aprendizaje, exploración y construcción de la identidad. Pero también de mayor vulnerabilidad frente a la presión social, hábitos nocivos y problemas de salud mental. En este sentido, alertó que el diseño de las plataformas digitales activa los circuitos de recompensa del cerebro, favoreciendo conductas automáticas y, en algunos casos, el desarrollo de adicciones y del llamado estrés digital.
De igual manera, indicó que el uso excesivo de pantallas puede afectar el desarrollo cognitivo. Así como también reducir la capacidad de atención, alterar el sueño, fomentar el sedentarismo y desplazar actividades esenciales para el desarrollo, como la convivencia presencial, el aprendizaje y la construcción de la identidad.
Por ello, resaltó la importancia de acompañar a los adolescentes con orientación familiar, establecer límites y espacios de desconexión, promover hábitos saludables y fortalecer la educación en ciudadanía digital. También instó a impulsar políticas públicas y regulaciones que garanticen plataformas digitales seguras y adecuadas para cada etapa del desarrollo.
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La maestra en Orientación Psicológica y especialista en prevención de adicciones, Tania Jiménez, habló sobre el cerebro y la adicción a la tecnología en niños y adolescentes. Explicó que el uso excesivo de las tecnologías incrementa la producción de dopamina —neurotransmisor relacionado con la sensación de gratificación y bienestar—, pero ya no de manera natural. En consecuencia, el cerebro se adapta a esta nueva condición y deja de producir dopamina adecuadamente. Lo cual representa una problemática de adicción. “Es necesario comprender mejor las implicaciones de esta tecnoadicción”, dijo.
Remarcó que, cuando un niño está expuesto de manera excesiva al uso de tecnologías, su cerebro comienza a funcionar de manera distinto y su corteza prefrontal puede verse afectada. Lo que repercute en la atención, concentración, control de impulsos, manejo de emociones y toma de decisiones. Como consecuencia, se puede presentar una menor tolerancia a la frustración, bajo rendimiento escolar, dificultades para el autocontrol, menor paciencia y problemas para resolver conflictos. “Durante el proceso de abstinencia del uso de dispositivos tecnológicos, es común que niños, adolescentes y jóvenes presenten conductas de irritabilidad y malestar”, agregó.
Finalmente, señaló que una buena noticia es la neuroplasticidad cerebral. Es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse y modificarse. Detalló que, en niños de entre cero y seis años, el cerebro puede tardar de un día a una semana en ajustarse y normalizar su funcionamiento tras retirar el estímulo tecnológico. Y, entre los seis y los 12 años, este proceso puede tomar aproximadamente un mes. A partir de los 13 años, la recuperación requiere una disminución gradual del uso de dispositivos y el acompañamiento de atención especializada. Por último, subrayó que el uso excesivo de teléfonos celulares, antes de los 14 años, puede incrementar el riesgo de desarrollar adicciones, depresión y ansiedad.