Argentina
FIFA
La FIFA emitió este viernes un comunicado que confirma una serie de sanciones históricas contra la selección de Argentina y varios de sus jugadores. Ello en respuesta a los graves incidentes que empañaron la final de la Copa del Mundo 2026 y la polémica exhibición de una pancarta política con la frase “Las Malvinas son argentinas”, al final de la semifinal contra Inglaterra.
La decisión, anunciada por la Comisión Disciplinaria del organismo rector del fútbol mundial, supone un duro golpe para el vigente subcampeón del mundo. Y deja una mancha indeleble en su paso por el torneo celebrado en Estados Unidos, México y Canadá.
El castigo más severo recayó sobre el centrocampista Leandro Paredes, quien deberá cumplir una suspensión de 10 partidos con la selección argentina y pagar una multa de 90 mil dólares. Las imágenes del altercado posterior al pitido final, en las que se ve a Paredes agarrar del cuello a Eric García y derribar a Gavi, resultaron determinantes para que la FIFA considerara su conducta como la más grave entre los involucrados.

Su compañero, el defensa, Nahuel Molina, no corrió con mejor suerte. A él le dictaron una suspensión de siete partidos y la misma multa de 90 mil dólares por agredir al jugador español Rodri mientras este celebraba el título.
La lista de sancionados por el lado argentino se completa con Thiago Almada (un partido de suspensión y 30 mil dólares de multa) y el integrante del cuerpo técnico, Roberto Ayala (tres partidos de suspensión y 30 mil dólares de multa), por sus respectivos enfrentamientos con jugadores de la selección española. A Pablo Martín Páez Gavira lo suspendieron por un partido y le asignaron una multa de 30 mil dólares.
Las sanciones no se limitaron a los actores individuales. La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) recibió una multa de 321 mil dólares por múltiples violaciones al Código Disciplinario de la FIFA.
Entre los cargos se encuentran la “conducta incorrecta del equipo”, los “cánticos y gestos discriminatorios” de sus aficionados, y, de manera más destacada, el uso de un evento deportivo para realizar manifestaciones de índole no deportiva. Esto último hace referencia a la pancarta que los jugadores argentinos desplegaron tras su victoria en semifinales contra Inglaterra, en la que se leía: “Las Malvinas son argentinas”.

Como parte de esta sanción, la FIFA ordenó que Argentina dispute sus próximos dos partidos como local con un aforo reducido al 50 por ciento. No obstante, uno de estos partidos y 100 mil dólares de la multa quedan en suspenso, sujetos a un período de prueba. Además, se ordenó que 100 mil dólares de la multa total se destinen a un plan de lucha contra la discriminación.
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La AFA ya anunció que apelará la decisión, buscando primero una revisión ante el Comité de Apelación de la FIFA y, en última instancia, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). La FIFA, por su parte, justificó la dureza de sus sanciones subrayando la necesidad de preservar la integridad y el espíritu deportivo en su competición insignia, un espectáculo que fue visto por una audiencia global estimada en mil 500 millones de personas.
“En virtud de las notificaciones recibidas, en defensa de los derechos de la Asociación y de sus futbolistas, la Gerencia de Legales de AFA, en tiempo y forma, solicitará a FIFA los fundamentos de los fallos que son revisables a fin de interponer los recursos ante el Comité de Apelación de la entidad rectora del fútbol mundial, quedando en el futuro la posibilidad de recurrir al TAS como última instancia”. Se lee en el comunicado de la AFA.