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Durante la mayor parte de los últimos siete años, Shawn Corey Carter, mejor conocido a nivel internacional como Jay-Z, estuvo detrás del escenario del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, controlando de otra manera uno de los eventos musicales con mayor valor comercial del planeta. Como socio estratégico de entretenimiento musical en vivo de la NFL, su empresa Roc Nation se encargó, desde 2019, de seleccionar y producir al artista principal de cada año. Ahora, el magnate del rap nacido en Brooklyn, Nueva York, optó por dejar de ser sólo el que toma las decisiones. La NFL, Apple Music y Roc Nation anunciaron conjuntamente que él será el artista principal del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LXI en 2027.
La esperada actuación está programada para el 14 de febrero de 2027, en el SoFi Stadium de Inglewood, California. Para una superestrella con 25 premios Grammy, incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll y el Salón de la Fama de los Compositores, esto marca un momento tardío; pero profundamente simbólico: a lo largo de una carrera de tres décadas, aunque moldeó el panorama comercial del hip-hop moderno, nunca ha subido al escenario del medio tiempo del Super Bowl como protagonista.
El momento y la forma del anuncio llevan en sí mismos el estilo narrativo de Jay-Z. La noticia se reveló primero durante el partido de Monday Night Football entre Dallas y Philadelphia, y luego la publicaron oficialmente los canales y redes sociales de la NFL. Esta disposición evoca sutilmente la recién concluida serie de celebraciones “Jay-Z 30”, destinada a conmemorar el trigésimo aniversario del lanzamiento de su álbum debut de 1996, Reasonable Doubt. El pasado fin de semana, Jay-Z ofreció dos conciertos con entradas agotadas en el SoFi Stadium, cerrando así dicha gira conmemorativa. En otras palabras, el escenario del Super Bowl se levantará justo en el mismo recinto que acaba de encender.
El comisionado de la NFL, Roger Goodell, reveló en un comunicado que esta colaboración tenía sus raíces siete años atrás. Cuando ambas partes alcanzaron el acuerdo de cooperación en 2019, Goodell planteó a Jay-Z una única condición: “que él mismo subiera a ese escenario cuando llegara el momento adecuado”. En aquel entonces, se dice que Jay-Z respondió medio en broma que, si la premisa de la cooperación era que él tuviera que actuar, la conversación podía terminar de inmediato. Siete años después, ese “momento adecuado” evidentemente llegó. Goodell declaró que “no ve la hora de que los aficionados de todo el mundo experimenten la artisticidad, la creatividad y el impacto cultural que él aportará al escenario del Super Bowl”.
Lo singular de que Jay-Z encabece este evento radica en que es, a la vez, intérprete y núcleo de la productora del espectáculo. Roc Nation continuará como productora ejecutiva del espectáculo de medio tiempo de 2027, con Hamish Hamilton como director. Esta doble identidad es extremadamente rara en la historia del Super Bowl. Desde que asumió el control en 2019, los espectáculos de medio tiempo bajo la dirección de Roc Nation se inclinaron claramente hacia el hip-hop y la música urbana, presentando sucesivamente a Shakira y Jennifer López, The Weeknd, la constelación de Los Ángeles liderada por Dr. Dre, Rihanna, Usher, Kendrick Lamar y Bad Bunny, entre otros. Zane Lowe de Apple Music lo dijo sin rodeos: “Al final, sólo una persona toma la decisión: Jay-Z”.
Ahora, ese tomador de decisiones se enfrentará a sus propios estándares. Jay-Z describió esto en su declaración oficial como la continuación de un viaje: “De Reasonable Doubt al escenario del medio tiempo del Super Bowl, este es un viaje. Treinta años de música, trabajo y cultura, sobre el escenario más grande del mundo”, añadió.
Visto desde la dimensión comercial y de honores, el currículum de Jay-Z basta para sustentar una actuación con profunda dimensión histórica. Tiene 89 nominaciones al Grammy, la segunda cifra más alta en la historia, sólo por detrás de su esposa, Beyoncé, quien, a su vez, subió en un par de ocasiones al escenario del medio tiempo del Super Bowl. Su catálogo abarca álbumes de rap ampliamente considerados clásicos como The Blueprint y The Black Album, así como sencillos que trascienden generaciones como “Empire State of Mind” y “99 Problems”. En 2025, a Reasonable Doubt lo incluyeron oficialmente en el Salón de la Fama de los Grammy.
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En los últimos años, el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl evolucionó de un simple concierto a un producto de entretenimiento altamente televisado. La actuación de Bad Bunny en la edición anterior atrajo a 128.2 millones de espectadores y ganó siete premios Emmy. En tanto que la actuación de Kendrick Lamar, en 2025, estableció un récord histórico de audiencia con 133.5 millones de espectadores. En este contexto, la aparición de Jay-Z no se trata únicamente de música, sino que también de la confirmación de una estructura de poder cultural: aquel que alguna vez remodeló la lógica comercial del rap e inclinó la narrativa de entretenimiento de la NFL hacia el hip-hop, finalmente subirá al centro del escenario que él mismo contribuyó a construir.