Ciencia Ficción
Hermanos Duffer
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The Boroughs
Apenas el pasado 21 de mayo de 2026 se estrenó, en Netflix, The Boroughs, una interesante propuesta de ciencia ficción. Sin embargo, Tras sus ocho capítulos que conforman la primera temporada, la plataforma roja anunció oficialmente que dicha serie de ciencia ficción no será renovada para una segunda temporada.
La decisión, confirmada recientemente, supone un revés para los hermanos Duffer, Matt y Ross, los creadores del gigante global Stranger Things, quienes produjeron The Boroughs a través de su sello Upside Down Pictures.
Cabe resaltar que no hace mucho, los hermanos Duffer firmaron un lucrativo acuerdo con Paramount para desarrollar nuevos proyectos, poniendo fin a una década de colaboración exclusiva con Netflix. Aunque The Boroughs contaba con críticas favorables, sus cifras de audiencia no estuvieron a la altura de las expectativas generadas por el apellido Duffer y el enorme presupuesto de la producción.

Creada por Jeffrey Addiss y Will Matthews, The Boroughs presenta una premisa ingeniosa: en una aparentemente idílica comunidad de jubilados en el desierto de Nuevo México, un grupo de residentes, encabezado por un reciente viudo interpretado por Alfred Molina, se une para enfrentar una amenaza sobrenatural que busca robarles el tiempo que les queda.
El elenco, que incluye a pesos pesados como Alfred Molina, Geena Davis, Alfre Woodard, Denis O’Hare, Clarke Peters y Bill Pullman, fue uno de los principales atractivos de la serie. La prensa especializada la recibió con buenos comentarios; el crítico del New York Times, Mike Hale, señaló que la serie, apodada por los fans como “Stranger Things para mayores”, explotaba de manera efectiva las posibilidades cómicas y sentimentales de poner a los baby boomers en acción. En Rotten Tomatoes, la serie alcanzó una impresionante calificación del 97 por ciento por parte de la crítica; y un nada despreciable 79 por ciento de la audiencia.

No obstante, el entusiasmo crítico no se tradujo en el éxito masivo que Netflix requería. De acuerdo con datos de audiencia, “The Boroughs” acumuló 5.6 millones de visualizaciones en su fin de semana de estreno. Aunque la cifra creció a 9.5 millones en su primera semana completa, experimentó un desplome hasta los 3.7 millones en la semana siguiente. Lo cual, según analistas de la industria, señalaba una falta de potencial de crecimiento a largo plazo.
Este rendimiento, descrito como “modesto”, es especialmente significativo si se compara con el fenómeno de “Stranger Things”, cuya temporada final, estrenada en pasado diciembre, acumuló más de mil 200 millones de horas de visualización y es la serie más vista en la historia de Netflix.
Antes del estreno de la primera temporada, Netflix abrió una sala de guionistas para una posible segunda temporada e incluso se puso sobre la mesa la idea de filmar la segunda y tercera temporada de manera consecutiva. Sin embargo, el alto costo de producción, derivado de los efectos especiales y el reparto de lujo, pesó más que las críticas positivas. Es decir, crear una producción de ciencia ficción requiere presupuestos considerables y, de igual manera, los estudios buscan que el retorno de audiencia sea también elevado.

La cancelación de The Boroughs llegó sólo seis semanas después de que los hermanos Duffer hicieron oficial su salida de Netflix para sumarse a Paramount, un movimiento que muchos vieron como el fin de una era. El primero de sus proyectos para su nuevo estudio (que pronto se fusionará con HBO Max), es una película de la que aún no se tiene un título oficial; pero cuya fecha de estreno se contempla para el 3 de noviembre de 2028. Con esta cancelación, el legado de los Duffer en Netflix queda reducido a la serie animada derivada Stranger Things: Tales From ’85, que sigue en producción.
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La decisión de Netflix de cancelar The Boroughs es un recordatorio contundente de las nuevas reglas del negocio del entretenimiento. El prestigio creativo y los nombres de primer nivel ya no son garantía de supervivencia en un mercado donde los algoritmos y los datos de visualización dictan sentencia con una rapidez que, a menudo, no da tregua a la construcción de una audiencia. La serie se convierte así en otro ejemplo de una industria que, en su voracidad por el contenido, muestra una paciencia cada vez menor con las producciones de alto costo que no logran un impacto inmediato.