Enrique Inzunza
Senado
El senador, Enrique Inzunza Cázarez, anunció su separación del grupo parlamentario de Morena y declaró que ejercerá su cargo de manera independiente. La decisión, comunicada mediante una carta dirigida al coordinador de la bancada, Ignacio Mier Velazco, se produce en medio de graves acusaciones formuladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en su contra y la de otros altos funcionarios de Sinaloa.
Al senador Inzunza, quien previamente se desempeñó como secretario general de Gobierno de Sinaloa, las autoridades de EE. UU. lo vincularon con la facción de “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa. La acusación formal, presentada ante la Corte de Distrito Sur de Nueva York el pasado 29 de abril, lo implica junto al gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, y otros ocho funcionarios en una conspiración que incluye el tráfico de fentanilo y la facilitación de una red de protección para el crimen organizado a cambio de apoyo político.
A pesar de que fijar su postura de inocencia y calificar al proceso como un acto de “lawfare”, Inzunza estuvo bajo una inmensa presión política. La semana pasada, el presidente de la Mesa Directiva del Senado, Gerardo Fernández Noroña, hizo un llamado público a Inzunza para que solicitara una licencia y se separara temporalmente de su escaño. Esta presión se intensificó cuando el propio Ignacio Mier confirmó que la bancada le hizo “una invitación a pedir licencia”, petición que, según declaró a los medios, el senador no atendió antes de optar por la ruptura.
En su misiva, el senador Inzunza justificó su decisión como un acto de “estricta convicción personal” para evitar que las acusaciones “sean utilizadas para cuestionar al movimiento político” de la Cuarta Transformación. Con un tono que evoca a los próceres liberales, argumentó que su separación es una defensa de su honor y de la soberanía nacional, citando a figuras como Benito Juárez y el jurista José María Iglesias, de quien retomó la máxima: “Sobre la Constitución, nada. Sobre la Constitución, nadie”.
En un intento por enmarcar su persecución dentro de una narrativa política más amplia, el senador sugirió que el “objetivo final de esta embestida” es el expresidente Andrés Manuel López Obrador. “No se precisa mucha perspicacia para saber que es otro, alguien que posee el mayor liderazgo moral y político de la nación”, afirmó en su comunicado.

No obstante, en la práctica, la declaración de independencia tiene un costo político inmediato. Al abandonar la bancada oficialista, el senador Inzunza se aísla de la mayoría que controla la agenda legislativa. Y perdería la presidencia de la Comisión de Estudios Legislativos, un órgano clave que había gobernado el avance de las reformas constitucionales de la administración federal.
Para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, la decisión de Inzunza representa un alivio táctico, permitiendo que el partido oficialista marque distancia de una figura política ahora considerada problemática. Al mismo tiempo que limita los daños políticos y de imagen que una investigación de esta naturaleza podría ocasionar. La bancada de Morena, por su parte, optó por respetar la decisión del legislador, concentrándose en “no distraerse” de la agenda de la presidenta.
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El senador Inzunza, quien mantiene su escaño, declaró que es “abogado de sí mismo” y que ejercerá su propia defensa, insistiendo en su probidad profesional. No obstante, su aislamiento en el Senado pone en evidencia la fragilidad de los lazos políticos cuando las tormentas judiciales, especialmente aquellas que cruzan fronteras, amenazan con derribar las defensas del poder.