Claudia Sheinbaum
Morena
Rubén Rocha Moya
Sinaloa
De manera sorpresiva, el pasado viernes 21 de agosto de 2026, Rubén Rocha Moya optó por regresar como gobernador de Sinaloa. Y bastaron poco más de 30 horas para que decidiera volver a solicitar licencia a su cargo. El episodio, que se desarrolló a una velocidad inusual, terminó colocando al gobernador en el centro de una nueva crisis política. Su decisión de retomar sus funciones constitucionales, tras 112 días de ausencia, tomó por sorpresa a buena parte de Morena y generó una reacción inmediata desde el gobierno federal.
El sábado, Rocha Moya dio marcha atrás. Solicitó nuevamente licencia por tiempo indefinido y dejó en manos del Congreso de Sinaloa la decisión sobre quién deberá ocupar la gubernatura mientras él permanece separado del cargo. La solicitud fue aprobada este domingo por unanimidad. Tras lo anterior, el intento de Rocha Moya por retomar las riendas del estado terminó prácticamente tan rápido como comenzó.

Como mencionamos previamente, el pasado viernes, Rocha Moya dio la noticia de su regreso como gobernador sinaloense a casi cuatro meses que detonó la polémica generada tras los señalamientos, de parte del Gobierno de Estados Unidos, sobre presuntos vínculos con el crimen organizado.
A pesar de que la polémica aún sigue vigente, Rocha Moya argumentó que su regreso como gobernador se dio porque, desde su perspectiva, “no existían razones para mantenerse separado del cargo”. Sin embargo, el anuncio no fue bien recibido dentro de Morena.
La dirigencia del partido y distintos actores políticos comenzaron a marcar distancia de la decisión, incluso Gobernación reiteró que el regreso de Rocha básicamente se trató de una decisión unilateral, es decir, “de carácter personal”, como titularon el comunicado.
El regreso tampoco pasó inadvertido en Palacio Nacional. La presidenta Claudia Sheinbaum evitó convertir el asunto en un enfrentamiento directo con Rocha Moya; pero dejó claro que, desde su perspectiva, los intereses personales no pueden estar por encima del proyecto político ni de los ciudadanos. El mensaje fue suficiente para aumentar la presión alrededor del gobernador, por lo que Rocha terminó por reconsiderar su decisión.
“Ningún interés personal puede estar jamás por encima de los intereses del pueblo y de la Nación. Y mucho menos cuando aquello que se pretende colocar por encima de México no es el bienestar de su gente, sino la ambición desnuda del poder por el poder”, publicó la mandataria mexicana.
El sábado 22 de agosto, el mandatario sinaloense presentó, ante el Congreso estatal, una nueva solicitud para separarse del cargo por tiempo indefinido. En esta ocasión, Rocha Moya apeló nuevamente a la Constitución de Sinaloa para solicitar la licencia y sostuvo que tomó dicha decisión pensando en el estado y en el movimiento político al que pertenece.
“Sinaloa, la nación y el movimiento de transformación están por encima de todo”, compartió en redes sociales el gobernador al explicar su decisión.
La frase resumió el cambio de posición ocurrido en apenas unas horas. El viernes defendía su derecho a regresar a la gubernatura. El sábado volvía a dejar el cargo.
La Diputación Permanente del Congreso de Sinaloa convocó a una sesión extraordinaria para analizar la solicitud. Los legisladores aprobaron la licencia por unanimidad y dieron paso al siguiente problema: hallar a la persona que deberá hacerse cargo del gobierno estatal. El Congreso tendrá que procesar ahora la designación del gobernador interino. El procedimiento se desarrollará durante los próximos días y será uno de los principales temas de la agenda política de Sinaloa.
La decisión del Congreso no es menor, pues, quien llegue al Ejecutivo estatal deberá asumir el gobierno en un momento especialmente complicado para Sinaloa, marcado por problemas de seguridad. Así como también por una fuerte tensión política alrededor de la administración estatal.
Además, cabe resaltar que las acusaciones y señalamientos contra Rocha y otros nueve funcionarios y exfuncionarios sinaloenses, siguen siendo tema vigente. Recordemos que las autoridades de Estados Unidos relacionaron al gobernador con presuntos vínculos con una facción del Cártel de Sinaloa y lo señalaron por su presunta participación en delitos como narcotráfico y corrupción.
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Rocha Moya rechazó dichas acusaciones y sostiene que se trata de señalamientos con motivaciones políticas. Mientras que el Gobierno de México reiteró la necesidad de que Estados Unidos presente las pruebas correspondientes sobre los señalamientos realizados.