Cine mexicano
Elsa Aguirre
Elsa Irma Aguirre Juárez, la actriz cuya presencia en la pantalla definió la elegancia y el esplendor de la Época de Oro del cine mexicano, falleció el pasado martes 14 de julio en su hogar en Cuernavaca, Morelos, a los 95 años. Considerada uno de los rostros más bellos de la cinematografía nacional, Aguirre fue la última de una generación de divas que proyectaron el arte de México al mundo.
La noticia quedó confirmada por la Asociación Nacional de Intérpretes, que destacó su legado artístico y la calificó como “una de las actrices más icónicas y emblemáticas de la Época de Oro del cine mexicano”. Su partida ocurre poco más de un año después del fallecimiento de su hermana, Alma Rosa Aguirre, también actriz y compañera de aventuras artísticas, con quien compartió sus inicios y la vida.
El destino de Elsa Aguirre en el cine comenzó casi por casualidad. Nació en Chihuahua el 25 de septiembre de 1930 y su familia se mudó a la Ciudad de México durante su infancia. A los 14 años, y junto a su hermana Alma Rosa, ganó un concurso de belleza de la productora Clasa Films Mundiales, valiéndole un papel secundario en la cinta El sexo fuerte (1946). Lo que parecía un juego de adolescencia se convirtió en el preludio de una carrera estelar que abarcaría más de seis décadas.

Más allá de su belleza, Aguirre poseía un talento dramático que la llevó a trabajar con los gigantes de la época. Su filmografía es un compendio de los títulos más recordados del cine de oro. Coprotagonizó Lluvia roja (1950) con Jorge Negrete —con quien sostuvo un breve noviazgo—, y Cuidado con el amor (1954) al lado de Pedro Infante, una cinta que se recordaría por una escena particularmente audaz para la época que derivó en una anécdota de bofetada, según contó la actriz, por un beso no consentido del ídolo. Su versatilidad le permitió incursionar en el drama, la comedia y el musical, con títulos como La estatua de carne (1951), Vainilla, bronce y morir (1957) y Pancho Villa y la Adelita (1958).
Su fama trascendió fronteras: en 1956, participó en la producción hollywoodense, “Giant”, protagonizada por James Dean y Rock Hudson. De vuelta en México, su belleza fue alabada por figuras como el pintor Diego Rivera, quien intentó, sin éxito, convencerla de posar para él, o el actor Ignacio López Tarso, quien la describió como la mujer más bella del mundo.
Aunque se retiró del cine por un breve periodo en 1959, su regreso a la televisión y al séptimo arte en los años sesenta y setenta la mantuvo vigente. En sus últimos años, fue objeto de múltiples homenajes, culminando con una emotiva aparición pública en el Teatro Ocampo de Morelos en abril de 2026, donde obtuvo una ovacionada de pie.
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Elsa Aguirre no atestiguó el ocaso del cine de oro mexicano; fue una de sus más brillantes estrellas. Su vida, marcada por el éxito y las pérdidas personales —incluida la de su único hijo a los 30 años—, fue la de una mujer fuerte que supo trascender su imagen de diva para convertirse en un símbolo cultural perdurable.