Meghan Markle
Las autoridades de Filipinas confirmaron esta semana que investigan a Thomas Markle, padre de la duquesa de Sussex, Meghan Markle, por la presunta posesión de una cantidad significativa de material de abuso sexual infantil. La investigación comenzó a partir de una denuncia presentada por su hijo mayor, Thomas Markle Jr., de 60 años, quien aseveró que halló el material en cuatro cajas de cartón dejadas en la antigua residencia de su padre en la ciudad de Cebú.
El caso, que involucra a una figura vinculada indirectamente a la familia real británica, generó un inusual cruce de jurisdicciones entre Filipinas y Estados Unidos. El ministro del Interior de Filipinas, Jonvic Remulla, declaró recientemente que la Policía Nacional inspeccionó la vivienda y localizó “una gran cantidad de materiales de pornografía infantil, así como una computadora portátil”. Remulla añadió que el análisis forense del dispositivo estaría completo en el plazo de una semana y que, de encontrarse evidencia suficiente, se procederá con las acciones legales correspondientes contra Markle, de 82 años.
De acuerdo con la versión publicada por el diario británico The Sun, Thomas Markle Jr. acudió a las autoridades luego de revisar las pertenencias que su padre dejó en Filipinas al regresar a Estados Unidos en mayo de este año, tras sufrir un derrame cerebral y la amputación de su pierna izquierda.
El denunciante sostiene que, mientras buscaba un teléfono antiguo, encontró un dispositivo que contenía un video con imágenes de menores. Al continuar la revisión, aseveró que halló “cientos, si no miles” de imágenes y videos en discos duros, teléfonos móviles y material impreso. Thomas Markle Jr. declaró a The Sun que reconoció una de las habitaciones que aparecía en una fotografía como parte de la antigua casa de su padre en Rosarito, México, donde vivió entre los años 2016 y 2025.
“Cuando encontré este material me quedé horrorizado y no tuve más opción que denunciar a mi padre”, declaró Thomas Markle Jr. al periódico. “Lo apoyé, cuidé y ayudé durante años; pero eso se acabó. No volveré a hablar con mi padre a menos que me llamen a declarar en su contra”, resaltó.
El hijo de Thomas Markle aseveró que, en julio pasado, presentó reportes ante la línea de denuncias del FBI, el Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos y la policía estatal de Pensilvania. Y señaló que, ante la falta de respuesta, acudió a las autoridades de Filipinas.
El pasado viernes, la duquesa de Sussex emitió un comunicado donde se declaró “profundamente consternada” por las noticias. Meghan Markle reveló que en 2018 tuvo conocimiento de una carta enviada a la Policía Metropolitana de Londres y a la unidad de protección de la familia real que contenía “acusaciones preocupantes e inquietantes” contra su padre, y que se le aseguró que estaban siendo investigadas.
“Espero que ahora se pueda entender que, a pesar de las distorsiones que algunos medios de comunicación difundieron a lo largo de los años, el distanciamiento con mi padre y mi decisión de no permitir que tenga contacto con nuestros hijos obedecen a una única razón: protegerlos. Confiaba en que las autoridades estuvieran haciendo lo mismo para proteger a otras familias”, compartió en su comunicado.
La Policía Metropolitana de Londres confirmó la existencia de dicha carta, aunque precisó que la recibió en enero de 2019 y que la información se compartió con la oficina de los duques de Sussex, sin que se transfiriera a otras agencias policiales. Las autoridades informaron que están revisando la forma en que se manejó el caso en su momento.
Thomas Markle negó categóricamente las acusaciones. En declaraciones al Daily Mail, desde el centro de rehabilitación en Florida donde se recupera, calificó las afirmaciones de su hijo como “mentiras enfermizas”.
“Estoy conmocionado, herido y muy molesto de que mi hijo haga estas acusaciones en mi contra. Nunca podría hacer nada de lo que se me acusa. Es lo peor de lo que alguien podría acusarme”, declaró.
El padre de Megan sostuvo que sus computadoras estuvieron fuera de su posesión desde que dejó México en enero de 2025 y que su hijo se negó a devolvérselas en copiosas ocasiones. “No sé quién tenía acceso a los ordenadores. Nos mudamos a dos casas contiguas en diciembre de 2025 y enfermé. Estuve hospitalizado y luego en un centro de rehabilitación. Cada vez que le pedía a Tom que me trajera los ordenadores, se negó”, sostuvo.
En una entrevista posterior con el Sunday Mail, Thomas Markle admitió haber pagado por sexo durante sus estancias en Filipinas; pero, insistió, nunca estuvo con menores de edad. Y se mostró dispuesto a que las autoridades examinen sus dispositivos. “Si hay algo malo en ellos, alguien más lo puso ahí”, dijo.
El caso presenta una complejidad jurídica transnacional. El FBI indicó que apoyará la investigación de Filipinas y que evaluará si existen violaciones a leyes federales estadounidenses que justifiquen una causa propia en territorio de EE. UU.
Mientras tanto, la policía de Cebú mantiene el caso bajo confidencialidad, aunque el ministro Remulla resaltó la gravedad de los indicios. “En este momento, todas las señales apuntan a un posible delincuente sexual de la peor clase”, declaró a The Guardian. “Dennos una semana para determinar el contenido exacto y tener un panorama definitivo. Queremos estar seguros antes de publicar los resultados”, añadió.
La defensa de Thomas Markle también introdujo un elemento adicional: el implicado afirmó en entrevistas recientes que padece demencia, aunque no presentó documentación médica que lo respalde. Por su parte, su otra hija, Samantha Markle, hermana de Thomas Jr., respaldó la inocencia de su padre y acusó a su hermano de actuar por motivos económicos, algo que el denunciante niega.
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Tras su regreso de Filipinas, Thomas Markle actualmente vive en un centro de rehabilitación en Florida y no lo han arrestado ni enfrenta cargos formales hasta el momento. La investigación permanece abierta en espera de los resultados forenses de los dispositivos incautados.