Deer Park
Pemex
Un incidente operativo en una de las instalaciones estratégicas de Petróleos Mexicanos (Pemex) en Estados Unidos encendió las alarmas comunitarias este fin de semana, aunque sin mayores consecuencias. La refinería de Deer Park, ubicada en el corazón del complejo petroquímico de Houston, sufrió un derrame de diésel en sus muelles tras un aparente roce entre dos embarcaciones de bandera privada.
El incidente, ocurrido en la tarde del domingo, movilizó de inmediato a los equipos de emergencia de Pemex. Según el parte oficial, el vertido se provocó por la “interacción” entre dos buques; es decir, un contacto o colisión accidental. Una de las naves estaba en proceso de recibir un cargamento de diésel, mientras la otra, recién despachada, realizaba maniobras para incorporarse al Canal de Navegación de Houston.
La respuesta, ejecutada bajo el estricto marco regulatorio estadounidense, fue rápida. Pemex activó sus protocolos de “Conciencia Comunitaria y Respuesta de Emergencias” (CAER) en su nivel 3, un sistema de alertas utilizado en la zona para notificar a residentes y autoridades sobre incidentes industriales sin que ello implique necesariamente un peligro inminente para la población. La empresa desplegó barreras de contención flotantes, conocidas en la jerga como booms, para aislar el combustible y evitar su propagación.
Este lunes 13 de abril, durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que la situación está totalmente controlada. “Está todo bajo control”. Y añadió que le informaron del evento desde la noche del domingo.
La compañía indicó que los trabajos de limpieza y las eventuales reparaciones en el área del muelle se prolongarán aproximadamente por dos días. Un dato relevante para la logística regional es que, pese al incidente, las autoridades confirmaron que no se interrumpió el tráfico marítimo en el Canal de Houston, una arteria comercial vital para la economía energética de Estados Unidos. Pemex mantiene una comunicación “estrecha” con la Guardia Costera estadounidense para supervisar las tareas de remediación.
El derrame en Deer Park ocurre en un momento de particular sensibilidad para la paraestatal mexicana. Aunque el siniestro en Texas fue de magnitud limitada y controlado sin afectaciones a la comunidad, se suma a una serie de episodios adversos en el historial reciente de Pemex. Tan sólo en el último mes, la empresa enfrentó un incendio en la refinería Olmeca de Dos Bocas, Tabasco, que movilizó a más de 150 elementos de emergencia, además de una fuga de hidrocarburos en el Golfo de México que mantiene en vilo a las comunidades pesqueras de la región.
La refinería de Deer Park, adquirida en su totalidad por Pemex en 2021 tras comprar la participación del 50 por ciento de Shell por 600 millones de dólares, es considerada una joya estratégica de la corporación. Operar en territorio estadounidense implica someterse a los estándares ambientales de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y a la vigilancia constante de la Guardia Costera. Lo cual obliga a la empresa a demostrar una capacidad de respuesta inmediata ante cualquier contingencia.
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Por el momento, la pronta contención evita lo que pudo ser un dolor de cabeza diplomático y ambiental. Los equipos de Pemex en Texas continúan trabajando en la extracción del diésel remanente y la restauración de la zona, a la espera de que el Canal de Houston mantenga su ritmo habitual de 80 barcos diarios.